Cómo Hacer la Introducción de una Tesis 2026: Estructura y Ejemplos
Sabés que tenés que escribir la introducción de tu tesis, pero cada vez que abrís el documento en blanco, las manos se quedan quietas. Y no es casualidad: aprender cómo hacer la introducción de una tesis es uno de los pasos que más confunden a los estudiantes argentinos, no porque sea lo más difícil del proceso, sino porque pocas veces alguien explicó qué va exactamente en esas páginas y en qué orden.
La introducción no es un resumen del trabajo ni una síntesis de los resultados. Es el texto que le explica al evaluador —y a cualquier lector— por qué tu tema existe, qué problema te propusiste resolver, con qué fin y hasta dónde llega tu investigación. Si está bien escrita, la comisión llega al capítulo 1 con el contexto completo y con ganas de seguir leyendo.
En esta guía vas a ver qué componentes incluye una introducción sólida, cómo organizar cada uno, un ejemplo comentado, cuándo conviene escribirla y los errores que más se repiten en tesis de grado, tesinas y trabajos finales integradores en las universidades argentinas.
¿Qué incluye la introducción de una tesis?
La introducción responde cuatro preguntas que el evaluador se va a hacer apenas abre tu trabajo: ¿de qué trata? ¿por qué importa? ¿qué se propone demostrar? ¿hasta dónde llega? Cada una de esas preguntas corresponde a un componente específico. Si querés entender cómo encaja la introducción dentro del conjunto, la guía sobre las partes de una tesis describe cada sección en detalle.
El problema de investigación
El problema es el punto de partida de toda investigación académica. No alcanza con decir “el tema de esta tesis es X”: tenés que mostrarle al lector que existe una brecha, una contradicción o una necesidad que tu trabajo viene a atender.
Un buen planteamiento del problema describe la situación actual, señala la dificultad o vacío que observás y fundamenta por qué eso merece ser investigado. La pregunta central de investigación —¿qué querés saber exactamente?— se desprende de este planteamiento y es conveniente enunciarla de forma explícita, generalmente al cierre de este apartado.
Los objetivos
Los objetivos expresan las metas concretas que te fijás para responder al problema. Se dividen en dos niveles:
- Objetivo general: la meta amplia y central del trabajo. Generalmente hay uno solo. Comenzá siempre con un verbo en infinitivo: analizar, determinar, comparar, evaluar, describir.
- Objetivos específicos: desglosan el objetivo general en pasos o dimensiones más acotadas. Suelen ser tres o cuatro y también arrancan con verbos en infinitivo.
Un error frecuente es confundir objetivos con actividades metodológicas. “Revisar la bibliografía existente” no es un objetivo de tesis; es una tarea que realizás para llegar al objetivo real. La diferencia está en que el objetivo describe un resultado cognitivo o un aporte al conocimiento, no una acción instrumental.
La justificación
La justificación le explica al evaluador por qué vale la pena este trabajo. Podés argumentarla desde distintos ángulos: relevancia teórica (tu tesis llena un vacío en la literatura), relevancia práctica (los resultados pueden aplicarse a un problema real de una organización, comunidad o sector) o relevancia social (el estudio beneficia a un grupo de personas concreto).
No hace falta que la justificación sea extensa. Con dos o tres párrafos bien argumentados tenés suficiente. Lo que sí importa es que sea específica para tu problema: frases genéricas como “este tema es importante para la sociedad” no le dicen nada a ningún evaluador.
El alcance y las limitaciones
El alcance delimita el territorio de tu investigación: qué período temporal estudiás, qué población o muestra incluís, qué variables considerás y cuáles dejás deliberadamente fuera. Ser explícito sobre los límites no debilita tu tesis; al contrario, demuestra que pensaste con precisión.
Las limitaciones son las restricciones que no podés controlar: acceso a datos, tamaño de la muestra disponible, tiempo, características del diseño de investigación. Mencionarlas con honestidad muestra rigor metodológico y anticipa posibles observaciones del jurado.
Estructura paso a paso de la introducción
Una vez que tenés claro qué incluir, el orden importa. La secuencia más aceptada en tesis de grado argentinas sigue esta progresión lógica:
| Paso | Qué hacés | Extensión orientativa |
|---|---|---|
| 1. Contextualización | Introducís el tema amplio y mostrás por qué es relevante en el momento actual | 2–3 párrafos |
| 2. Planteamiento del problema | Describís la brecha o dificultad e incluís la pregunta de investigación | 2–3 párrafos |
| 3. Objetivos | Enunciás el objetivo general y los específicos, numerados | Media página |
| 4. Justificación | Argumentás por qué el trabajo merece ser realizado | 1–2 párrafos |
| 5. Alcance y limitaciones | Delimitás el campo de estudio y señalás las restricciones metodológicas | 1 párrafo |
| 6. Organización del trabajo | Describís brevemente el contenido de cada capítulo para orientar al lector | 1 párrafo |
1
Contextualización
del tema
2
Planteamiento
del problema
3
Objetivos general
y específicos
4
Justificación
del trabajo
5
Alcance y
limitaciones
6
Organización
del trabajo
Secuencia recomendada para la introducción de una tesis de grado. Fuente: elaboración propia basada en estándares académicos argentinos.
Algunos directores prefieren que los objetivos aparezcan antes del planteamiento del problema, o que la justificación se integre al planteo en lugar de ir separada. La estructura varía según la carrera, la unidad académica y las preferencias del director o directora. Antes de escribir, revisá las pautas de tu facultad y acordalo con quien dirige tu trabajo.
Si querés profundizar en los estándares internacionales de redacción académica, la guía de Scribbr sobre la estructura de la introducción de tesis desglosa cada componente con ejemplos en detalle.
Ejemplo comentado de introducción
El siguiente fragmento es un ejemplo ilustrativo para una tesis de grado en Ciencias de la Educación sobre el uso del celular en el aula. No corresponde a un trabajo publicado; está construido para mostrar cómo se aplica la estructura descripta más arriba.
[Contextualización] La presencia de dispositivos móviles en el entorno educativo se consolidó en los últimos años como una realidad cotidiana en las aulas argentinas de nivel secundario y universitario. La generalización del acceso a la conectividad transformó el modo en que los estudiantes interactúan con la información y con sus pares durante la clase.
[Planteamiento del problema] Sin embargo, la investigación educativa aún no logra un consenso claro sobre si ese uso impacta positiva o negativamente en el desempeño académico. Existe además escasa literatura centrada en el contexto de escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires, donde las condiciones de conectividad y los recursos pedagógicos presentan características propias. De allí surge la pregunta central de esta investigación: ¿de qué manera el uso del celular durante las clases incide en el rendimiento académico de estudiantes de cuarto año en escuelas secundarias públicas del conurbano bonaerense?
[Objetivo general] El objetivo general de este trabajo es analizar la relación entre el uso del celular en el aula y el rendimiento académico de estudiantes de cuarto año de nivel secundario en escuelas públicas del conurbano bonaerense durante el ciclo lectivo 2025.
[Justificación] La relevancia práctica de este estudio reside en que sus resultados pueden orientar decisiones de política educativa institucional: tanto para revisar reglamentos internos como para diseñar estrategias de integración pedagógica de los dispositivos en contextos con alta heterogeneidad de acceso.
[Alcance] La investigación se circunscribe a tres establecimientos educativos del partido de La Matanza, seleccionados mediante un muestreo intencional. No se incluyen escuelas privadas ni niveles superiores al secundario.
Notá cómo cada párrafo cumple una función específica y el texto no divaga: va del contexto amplio al problema concreto, de allí a la pregunta central, luego a los objetivos y cierra con los límites del estudio. Esta progresión —de lo general a lo específico— es la que los evaluadores esperan encontrar.
¿Cuándo conviene escribir la introducción?
Este es uno de los puntos que más sorprende a quienes hacen su primera tesis: la introducción se escribe al final, no al principio.
La lógica es sencilla. Cuando arrancás la investigación no sabés todavía con precisión qué encontraste, qué limitaciones reales tuvo tu metodología ni cómo encajan todas las partes del trabajo. Si escribís la introducción el primer día, después vas a tener que reescribirla completamente —o, peor, vas a dejarla desactualizada respecto de lo que el trabajo terminó siendo realmente. Si aún estás organizando el proceso en su conjunto, la guía sobre cómo hacer una tesis te da el mapa completo de cada etapa.
Lo que sí podés hacer al inicio es un borrador preliminar: un esquema con el problema tentativo y los objetivos provisorios. Ese borrador te ayuda a mantener el foco mientras investigás. Pero la versión final se redacta cuando el resto de los capítulos ya están cerrados y revisados.
Errores comunes al redactar la introducción
Estos son los problemas que aparecen con mayor frecuencia en las tesis de grado argentinas, especialmente en primeras versiones:
- Confundir la introducción con el resumen. El resumen (o abstract) anticipa los resultados; la introducción plantea el problema y los objetivos. Son secciones con funciones completamente distintas.
- Formular objetivos imposibles de alcanzar. Un objetivo como “demostrar definitivamente que X es la causa de Y” requiere un diseño experimental riguroso que no siempre es viable en una tesis de grado. Ajustá la formulación a lo que tu metodología realmente puede responder.
- Justificación genérica. Decir que “este tema es relevante para la sociedad” no le dice nada al evaluador. La justificación tiene que ser específica al problema que planteás y a la contribución concreta que hace tu trabajo.
- Omitir la pregunta de investigación. La pregunta central organiza todo el trabajo. Si no aparece en la introducción, el lector queda sin el hilo conductor de la tesis.
- Extensión desmedida. Una introducción de diez páginas suele indicar que el planteo no está bien delimitado. Para una tesis de grado estándar, apuntá a entre dos y cuatro páginas.
- Mezclar la introducción con el marco teórico. La revisión de la literatura pertenece al marco teórico o antecedentes, no a la introducción. En la introducción solo se menciona el contexto general; el desarrollo teórico va después.
Para referencias sobre normativa de citación dentro de la introducción, el sitio Normas APA — Introducción detalla qué tipo de citas corresponde incluir en este apartado según el estilo APA séptima edición, que es el más utilizado en las carreras universitarias argentinas.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas páginas debe tener la introducción de una tesis de grado?
En la mayoría de las facultades argentinas, la introducción de una tesis de grado o tesina se extiende entre dos y cuatro páginas con letra 12 e interlineado 1,5. Las tesis doctorales admiten introducciones más largas, pero para trabajos de grado esa extensión es suficiente si el planteo está bien delimitado. Siempre verificá las pautas específicas de tu unidad académica, ya que algunos departamentos tienen requisitos formales propios.
¿La introducción y el planteamiento del problema son lo mismo?
No exactamente. El planteamiento del problema es un componente dentro de la introducción. Algunas tesis —especialmente en posgrado— tienen un capítulo separado con ese nombre, pero en la mayoría de las tesis de grado argentinas el planteo del problema forma parte de la introducción, junto con los objetivos, la justificación y el alcance. Si no sabés qué formato usar, consultá con tu director o directora antes de empezar a redactar.
¿Puedo usar herramientas de inteligencia artificial para redactar la introducción?
Podés usar herramientas de inteligencia artificial como asistente de escritura: para destrabar un párrafo, reformular una oración o revisar la coherencia del texto. Lo que no podés hacer es delegar la redacción completa en una IA sin revisar ni adaptar el resultado, porque el texto suele ser genérico y no refleja el planteo específico de tu investigación. Además, muchas facultades argentinas ya cuentan con políticas sobre el uso de IA en trabajos finales: revisá el reglamento de tu unidad académica antes de avanzar.
Conclusión
Escribir la introducción de tu tesis es mucho más llevadero cuando sabés exactamente qué tiene que incluir cada párrafo. La clave está en respetar la progresión lógica: contexto del tema → planteamiento del problema → pregunta de investigación → objetivos → justificación → alcance → organización del trabajo. Cada pieza cumple una función específica y, juntas, le dan al evaluador una hoja de ruta clara para leer tu investigación.
Recordá escribirla al final del proceso, una vez que el cuerpo del trabajo está cerrado y revisado. Ese momento te da la perspectiva necesaria para presentar el problema con precisión y asegurarte de que los objetivos corresponden realmente con lo que investigaste. De hecho, escribir la introducción en paralelo con las conclusiones de la tesis garantiza que el cierre responda exactamente lo que el inicio prometía.
Si tenés la estructura clara pero la redacción se te tranca, un enfoque útil es escribir primero los objetivos —que son los más concretos— y después construir el planteo del problema hacia atrás. Muchos estudiantes encuentran que esa secuencia inversa libera el bloqueo inicial y les permite completar la introducción en una sola sesión de escritura.
