Errores más comunes en una tesina de Derecho (2026): por qué el jurado la devuelve

Entregaste la tesina, tu director/a le dio el visto bueno y llega el día de la mesa. Días después te avisan que hay observaciones y que hay que corregir antes de la defensa final. En Derecho, ese resultado suele deberse no a un tema mal elegido sino a un puñado de errores de método que se repiten tesina tras tesina, en distintas orientaciones —civil, penal, laboral, público—, y que un jurado entrenado en la disciplina detecta desde las primeras páginas.

A diferencia de una tesina de ciencias experimentales, donde el jurado evalúa sobre todo el diseño y los datos, en Derecho el jurado evalúa razonamiento jurídico: si distinguís entre lo que la ley dice y lo que proponés que diga, si tomás postura propia, si tus fuentes están vigentes y si tu metodología se sostiene de principio a fin. Los ocho puntos que siguen son, en ese orden, los que más habitualmente generan observaciones antes de la defensa.

Esta guía repasa los ocho errores metodológicos más frecuentes en una tesina o trabajo final de Abogacía en Argentina, con la corrección concreta para cada uno, para que puedas revisar tu propio texto antes de entregarlo.

1. Mezclar «lo que dice la ley» con «lo que debería decir» sin avisar

Es uno de los errores que con más frecuencia genera una devolución: el capítulo empieza describiendo el régimen legal vigente (de lege lata) y, sin ningún marcador textual, pasa a argumentar cómo debería reformarse ese régimen (de lege ferenda). El lector —y el jurado— pierde de vista si estás describiendo el derecho positivo o proponiendo uno nuevo.

Un ejemplo ilustrativo de cómo se ve el error: «El artículo regula la responsabilidad del transportista de forma insuficiente, por lo que corresponde ampliar el plazo de prescripción a cinco años» mezcla, en una sola oración, una descripción normativa con una propuesta de reforma sin avisar que cambió de plano. La versión corregida separa ambos: «El régimen vigente establece un plazo de prescripción de dos años para la acción contra el transportista (de lege lata). Este trabajo sostiene que ese plazo resulta insuficiente frente a la complejidad probatoria del transporte de cargas y propone su ampliación a cinco años (de lege ferenda)» —con la aclaración de que el plazo citado es ilustrativo y no debe tomarse como el vigente sin verificarlo en tu propia rama del derecho.

Cómo corregirlo: separá explícitamente ambos planos en subtítulos o, como mínimo, en párrafos distintos con un conector claro («Hasta acá, el régimen vigente. A continuación, la propuesta de reforma que sostiene este trabajo»). Si tu tesina tiene una hipótesis de lege ferenda, decilo en la introducción para que el jurado sepa desde el principio qué tipo de argumento va a leer.

2. Describir la normativa sin tomar postura propia

Un capítulo que enumera artículos, resume doctrina y cita fallos sin nunca decir qué posición sostiene el autor no es una tesina: es un resumen extendido. El jurado espera encontrar, al menos en el capítulo central, una toma de posición argumentada —de acuerdo, en desacuerdo, o una síntesis propia entre dos posturas— y no solo una yuxtaposición de citas.

Cómo corregirlo: después de cada bloque descriptivo, agregá un párrafo que empiece con una fórmula explícita de postura («Este trabajo adhiere a…», «Se sostiene aquí que…», «Frente a esta discrepancia doctrinaria, se considera más consistente…») y que la sostenga con al menos un argumento propio, no solo con la cita de un autor que piensa lo mismo.

3. Citar jurisprudencia o normas que ya no están vigentes

Un fallo revocado, una ley derogada o modificada, o un plenario que perdió vigencia y se cita como si siguiera rigiendo es un error que un jurado familiarizado con la rama suele detectar con relativa rapidez, porque revela que no verificaste la vigencia de tu propia fuente. En un sistema donde la reforma legislativa y el cambio de criterio jurisprudencial son constantes, una cita desactualizada puede debilitar la premisa de todo un capítulo, incluso cuando el razonamiento que se construye sobre ella es sólido.

Cómo corregirlo: antes de la entrega final, volvé a verificar —artículo por artículo y fallo por fallo— que cada norma citada esté vigente en su texto actual (no en una versión anterior a una reforma) y que cada precedente jurisprudencial no haya sido revocado, dejado sin efecto o superado por un fallo posterior de una instancia superior. Anotá en tu propio archivo de trabajo la fecha en la que verificaste cada cita, para poder responder si el jurado pregunta.

Código legal impreso con notas adhesivas y resaltador marcando artículos citados
Verificar la vigencia de cada norma y fallo citado antes de imprimir es el paso que más devoluciones evita.

4. Declarar una metodología jurídica que no se sostiene en el desarrollo

Es habitual que la introducción anuncie una metodología —dogmática, exegética, de derecho comparado, empírico-jurídica— y que el desarrollo no la siga: se promete un análisis comparado con dos países y solo se menciona uno de paso, o se anuncia un abordaje empírico y el trabajo termina siendo puramente dogmático. Esa falta de coherencia entre lo prometido y lo hecho es algo que un jurado suele revisar temprano, comparando la introducción con el índice y el desarrollo real.

Cómo corregirlo: una vez terminado el desarrollo, releé la sección metodológica de tu introducción y verificá, punto por punto, que cada promesa tenga su correlato en el cuerpo del trabajo. Si el desarrollo terminó siendo distinto de lo planificado —algo frecuente y no necesariamente un problema—, reescribí la introducción para que describa lo que realmente hiciste, no lo que planeabas hacer al principio.

5. No distinguir doctrina mayoritaria de doctrina minoritaria

Presentar todas las posiciones doctrinarias citadas como si tuvieran el mismo peso —sin indicar cuál es la posición dominante en la jurisprudencia o en la doctrina especializada y cuál es minoritaria o aislada— empobrece el marco teórico y le quita al jurado un elemento clave para evaluar si entendiste el estado real de la discusión.

Cómo corregirlo: para cada controversia doctrinaria relevante para tu tema, identificá y explicitá cuál es la posición mayoritaria (con los autores y, si corresponde, los tribunales que la sostienen) y cuál es la minoritaria, antes de exponer tu propia postura frente a ambas. Esto no requiere una cifra ni un relevamiento estadístico: alcanza con caracterizar el estado de la discusión tal como lo reflejan los manuales y la jurisprudencia consultada.

6. Formular objetivos y preguntas que no son jurídicamente respondibles

«Analizar la problemática del daño moral en Argentina» no es un objetivo de investigación jurídica: es un tema. Un objetivo respondible identifica una pregunta jurídica concreta —una laguna normativa, una discrepancia jurisprudencial, un vacío en la regulación de un instituto— que el trabajo se propone resolver o esclarecer con herramientas del derecho.

Cómo corregirlo: reformulá cada objetivo como una pregunta que un juez, un legislador o un dictamen podrían responder con una interpretación jurídica, no con una opinión general. Un ejemplo ilustrativo: en lugar de «analizar la responsabilidad civil por productos defectuosos», un objetivo respondible sería «determinar si el régimen vigente de responsabilidad por productos defectuosos permite imputar responsabilidad objetiva a un importador cuando el fabricante extranjero es insolvente».

7. Desalinear el plan de tesis aprobado con el desarrollo final

El plan que tu director/a aprobó al inicio rara vez coincide exactamente con la versión final —es normal que una tesina evolucione durante la investigación—, pero cuando el desarrollo final cambia de eje sin que la introducción ni el título lo reflejen, el jurado detecta la inconsistencia entre lo que promete la portada y lo que efectivamente encuentra al leer.

Cómo corregirlo: si tu investigación cambió de foco en el camino —pasaste de estudiar un instituto general a una discusión más acotada, por ejemplo—, actualizá el título, el resumen y los objetivos para que coincidan con el trabajo final antes de entregarlo, y comentá el cambio de enfoque con tu director/a para que no sea una sorpresa el día de la defensa.

8. Ignorar el reglamento de formato y extensión de tu facultad

Cada facultad tiene su propio reglamento de presentación —extensión mínima y máxima, estructura de capítulos, normas de citación exigidas, formato de portada—, y presentarse con un formato distinto (por ejemplo, con una norma de citación que la cátedra no usa, o con una extensión muy por debajo de la mínima) genera una devolución por forma antes de que el jurado llegue a evaluar el contenido.

Cómo corregirlo: antes de escribir el primer capítulo, conseguí el reglamento vigente de tu facultad —usualmente disponible en la secretaría académica o en el campus virtual— y armá una checklist de formato (extensión, tipo de letra, interlineado, sistema de citas, estructura de capítulos exigida) que vas a revisar antes de cada entrega parcial, no solo antes de la final. Esa checklist de formato es distinta de la estructura de contenido: para repasar qué va en cada parte de una tesis, portada, resumen, marco teórico y el resto de las secciones, conviene tenerla a mano desde el primer capítulo.

Checklist antes de entregar tu tesina de Derecho

  1. ¿Separaste con claridad lo que la ley dice hoy de lo que proponés que debería decir?
  2. ¿Tomás una postura propia y argumentada en cada capítulo central, o solo describís la normativa y la doctrina?
  3. ¿Verificaste la vigencia actual de cada norma y cada fallo citado?
  4. ¿La metodología que anunciás en la introducción se corresponde con lo que hiciste en el desarrollo?
  5. ¿Distinguís, para cada controversia relevante, la posición doctrinaria mayoritaria de la minoritaria?
  6. ¿Tus objetivos son preguntas jurídicamente respondibles, no solo un tema general?
  7. ¿El título y el resumen reflejan el trabajo final, o quedaron desactualizados del plan original?
  8. ¿Cumplís el reglamento de formato y extensión vigente de tu facultad?
Mesa de jurado universitario evaluando una tesina de Abogacía durante una defensa
El jurado suele detectar estos ocho errores en las primeras páginas, antes de entrar al fondo del tema.

Estos ocho errores metodológicos se suman a los que podés encontrar en la redacción académica de tu tesina, que es un problema aparte del razonamiento jurídico. Si todavía estás definiendo el recorte de tu trabajo, conviene repasar primero cómo elegir el tema de tesis, porque varios de estos errores nacen de un tema mal delimitado desde el principio. Y si tu tesina de Derecho incorpora un capítulo empírico —encuestas, entrevistas, análisis de expedientes—, tené en cuenta también los sesgos de la investigación que pueden aparecer en ese diseño, un problema distinto del razonamiento jurídico pero igual de frecuente en las devoluciones.

Preguntas frecuentes

¿Estos errores son iguales en una tesina de grado que en una tesis de maestría en Derecho?

El patrón es el mismo —separación de planos, toma de postura, vigencia de las fuentes, coherencia metodológica—, pero una tesis de maestría o doctorado suele exigir un desarrollo más profundo de cada punto y una revisión bibliográfica más extensa. Los ocho errores de esta guía aplican a ambos niveles, aunque el estándar de profundidad esperado sea distinto.

¿Alcanza con citar muchos autores para demostrar dominio del tema?

No necesariamente. Citar muchos autores sin tomar postura propia ni distinguir entre posiciones mayoritarias y minoritarias es, precisamente, uno de los errores de esta lista. En general, un desarrollo con pocas citas bien seleccionadas y una postura argumentada comunica mejor el dominio del tema que un texto con citas abundantes y sin análisis propio.

¿Qué hago si encuentro un fallo o norma desactualizados después de haber escrito el capítulo?

Reescribí el párrafo o la sección afectada con la versión vigente antes de entregar; no alcanza con agregar una nota al pie aclarando el cambio si el argumento del capítulo dependía de la versión anterior. Si el cambio normativo es reciente, podés incluso convertirlo en un punto a favor de tu trabajo, mencionando explícitamente que tu análisis incorpora la última reforma.

¿Cómo sé cuál es la metodología jurídica que estoy usando?

Preguntáselo a tu director/a antes de escribir la introducción: la dogmática analiza institutos y normas desde la lógica interna del sistema jurídico; la exegética se centra en la interpretación literal e histórica de un texto legal puntual; el derecho comparado contrasta el tratamiento de un instituto en dos o más ordenamientos; y el abordaje empírico-jurídico incorpora datos de la práctica (entrevistas, expedientes, estadísticas judiciales) además del análisis normativo. Elegir la metodología antes de escribir evita el desajuste entre lo anunciado y lo desarrollado.

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