Hay un momento en toda tesina en el que te trabás con la misma frase: «armá el marco teórico». Y la mayoría de las guías te explican cómo construir uno desde cero, como si a esta altura de tu carrera tuvieras que inventar una teoría propia. No la tenés que inventar. En una tesina de grado, lo que se espera es que adoptes un modelo que ya existe, que tenga nombre y autor, y que lo apliques bien.
Eso cambia completamente la naturaleza del problema. Pasás de una tarea creativa vaga —«pensar un marco»— a una tarea de decisión concreta: elegir, entre modelos disponibles y validados, cuál se ajusta a tu pregunta. Y esa decisión sí se puede hacer con criterio.
Este artículo recorre seis modelos con nombre propio, uno por familia disciplinar, y después te muestra el paso que casi nadie hace bien: cómo bajar del modelo a las variables y del instrumento a los datos. Todas las referencias que vas a leer acá las verificamos contra el registro bibliográfico de Crossref, con su DOI, para que las puedas citar sin sorpresas.
Por qué conviene adoptar un modelo en lugar de inventarlo
Un modelo con nombre propio te da cuatro cosas que un marco casero no te da. Primero, respaldo: nadie te va a discutir en la defensa si Donabedian es una referencia legítima en calidad de atención. Segundo, estructura: el modelo ya define qué dimensiones mirar, así que tu capítulo teórico tiene un esqueleto en vez de ser una lista de autores. Tercero, instrumentos: los modelos consolidados suelen tener escalas ya desarrolladas y validadas, y adaptar una escala existente es muchísimo más defendible que inventar un cuestionario. Cuarto, comparabilidad: si usás el mismo modelo que otros estudios, podés comparar tus resultados con los de ellos, y eso enriquece la discusión.
El costo es que te obliga a un compromiso. Si adoptás un modelo, tenés que usarlo hasta el final: las dimensiones del modelo deberían reaparecer en tu instrumento, en tus resultados y en tu discusión. El error más común no es elegir mal el modelo: es elegir uno, nombrarlo en el capítulo dos y no volver a mencionarlo nunca. A eso se le nota, y es lo primero que pregunta un jurado.
Seis modelos por familia disciplinar
La tabla resume qué mide cada uno. Debajo desarrollamos cuándo conviene cada modelo y qué pregunta responde bien.
| Área | Modelo | Referencia | Qué explica |
|---|---|---|---|
| Salud y enfermería | Estructura – proceso – resultado | Donabedian (1966), The Milbank Memorial Fund Quarterly | Calidad de la atención en tres niveles |
| Psicología y ciencias sociales | Teoría del comportamiento planificado | Ajzen (1991), Organizational Behavior and Human Decision Processes | Intención y conducta a partir de actitudes, normas y control percibido |
| Educación | Autoeficacia | Bandura (1977), Psychological Review | Creencia en la propia capacidad como predictor del desempeño |
| Trabajo y organizaciones | Demanda – control | Karasek (1979), Administrative Science Quarterly | Tensión laboral según exigencias y margen de decisión |
| Administración y sistemas | UTAUT | Venkatesh, Morris, Davis y Davis (2003), MIS Quarterly | Adopción y uso de tecnología |
| Sistemas de información | Éxito de sistemas de información | DeLone y McLean (2003), Journal of Management Information Systems | Qué hace que un sistema se considere exitoso |
Donabedian: calidad en salud
Avedis Donabedian propuso mirar la calidad de la atención médica en tres planos encadenados: la estructura (recursos, personal, equipamiento, organización), el proceso (qué se hace efectivamente con el paciente) y el resultado (qué le pasa al paciente después). Su artículo «Evaluating the Quality of Medical Care» se publicó en The Milbank Memorial Fund Quarterly en 1966, con DOI 10.2307/3348969.
Es el modelo indicado si tu tesina evalúa un servicio, una unidad o un programa de salud. Su gran virtud práctica es que te ordena la recolección de datos: cada uno de los tres planos requiere fuentes distintas, y eso solo ya estructura tu metodología.
Ajzen: por qué la gente hace lo que dice que va a hacer
La teoría del comportamiento planificado sostiene que la conducta se predice mejor a través de la intención, y que esa intención depende de tres factores: la actitud hacia la conducta, la norma subjetiva —lo que la persona cree que los demás esperan— y el control conductual percibido. La referencia canónica es Ajzen (1991) en Organizational Behavior and Human Decision Processes, DOI 10.1016/0749-5978(91)90020-T.
Sirve para cualquier tesina sobre adopción de conductas: hábitos de salud, comportamiento ambiental, decisiones de consumo, intención de emprender. Es uno de los modelos con más instrumentos disponibles.
Bandura: autoeficacia
Albert Bandura mostró que la creencia de una persona en su propia capacidad de ejecutar una acción predice el desempeño mejor que su habilidad objetiva. El artículo fundacional, «Self-efficacy: Toward a unifying theory of behavioral change», salió en Psychological Review en 1977, DOI 10.1037/0033-295X.84.2.191.
Es una elección natural en educación —rendimiento académico, deserción, aprendizaje autorregulado— y también en salud y deporte. Tiene una ventaja concreta: la autoeficacia se mide siempre referida a un dominio específico, así que te obliga a acotar tu objeto, que es justo lo que necesita una tesina.

Karasek: tensión laboral
El modelo demanda–control explica el estrés en el trabajo como el cruce de dos ejes: cuánto exige la tarea y cuánto margen de decisión tiene quien la ejecuta. La combinación de alta demanda y bajo control es la que produce mayor tensión. Robert Karasek lo publicó en Administrative Science Quarterly en 1979, DOI 10.2307/2392498.
Es el modelo por defecto para tesinas sobre condiciones laborales, burnout, clima organizacional o salud ocupacional, y funciona muy bien con diseños cuantitativos porque los dos ejes se miden con escalas conocidas.
UTAUT: adopción de tecnología
La teoría unificada de aceptación y uso de tecnología integró ocho modelos previos en uno solo, con cuatro determinantes: expectativa de desempeño, expectativa de esfuerzo, influencia social y condiciones facilitadoras. La referencia es Venkatesh, Morris, Davis y Davis (2003) en MIS Quarterly, DOI 10.2307/30036540.
Si tu tesina estudia por qué se usa —o no se usa— un sistema, una app, una plataforma educativa o una herramienta de gestión, este es el modelo más citado y el más fácil de defender.
DeLone y McLean: éxito de sistemas de información
Este modelo responde una pregunta distinta a la de UTAUT: no por qué la gente adopta un sistema, sino qué significa que un sistema sea exitoso. Articula calidad del sistema, calidad de la información, calidad del servicio, uso, satisfacción del usuario y beneficios netos. La actualización de referencia es «The DeLone and McLean Model of Information Systems Success: A Ten-Year Update» (2003), en el Journal of Management Information Systems, DOI 10.1080/07421222.2003.11045748.
Es la opción correcta para evaluar un sistema ya implementado, sobre todo en tesinas de sistemas, administración o gestión pública.
Del modelo a las variables: el paso que define tu nota
Elegir el modelo es la parte fácil. Lo que realmente evalúa el jurado es si supiste bajarlo a algo medible. El recorrido tiene cuatro escalones y conviene escribirlo literalmente así en tu capítulo metodológico.
- Dimensión del modelo. Es el concepto abstracto tal como lo nombra el autor: por ejemplo, «control conductual percibido» en Ajzen.
- Definición operacional. Qué vas a entender por esa dimensión en tu caso concreto y en tu población. Acá desaparece la ambigüedad.
- Indicador. Qué observás específicamente para saber si esa dimensión está presente y en qué grado.
- Ítem o fuente. La pregunta concreta del cuestionario, el registro administrativo o la pauta de entrevista que produce el dato.
Una tabla con esas cuatro columnas, una fila por dimensión, es probablemente el elemento más valioso que podés poner en tu capítulo de metodología. Muestra de un vistazo que tu instrumento se deriva del modelo y no de la intuición, y anticipa la pregunta que el jurado iba a hacerte igual.
Cómo elegir entre dos modelos que parecen servir
Si dudás entre dos, aplicá estos tres filtros en orden:
Filtro uno: ¿coincide la unidad de análisis? Karasek describe personas en puestos de trabajo; Donabedian describe servicios. Si tu unidad es la organización, un modelo individual te va a obligar a forzar los datos.
Filtro dos: ¿existe un instrumento accesible en castellano? Un modelo con una escala ya adaptada y validada al español te ahorra meses. Si solo existe en inglés, vas a tener que justificar la traducción, y eso agrega trabajo y riesgo.
Filtro tres: ¿lo usaron en contextos parecidos al tuyo? Buscá dos o tres antecedentes en América Latina. Si no encontrás ninguno, no significa que el modelo no sirva, pero sí que vas a tener que argumentar más su pertinencia.
Errores frecuentes al usar un modelo prestado
- Nombrarlo y abandonarlo. Si el modelo no aparece en tus resultados, no era tu marco teórico: era una cita.
- Mezclar dos modelos sin justificar. Se puede integrar, pero hay que explicar por qué uno solo no alcanzaba y cómo se articulan.
- Usar todas las dimensiones aunque no correspondan. Recortar es legítimo si lo declarás y lo fundamentás.
- Citar solo manuales. Leé el artículo original. Los manuales suelen simplificar el modelo y omiten sus limitaciones.
- Tomar la versión equivocada. Varios de estos modelos tienen revisiones posteriores. Aclará cuál usás y por qué.
Dónde encaja esto en el resto de tu trabajo
El marco teórico es la etapa cuatro del recorrido completo; si querés ver cómo se conecta con las anteriores y las que siguen, el proceso entero está en cómo hacer una tesina de licenciatura en Argentina. Y si todavía no confirmaste qué tipo de trabajo te pide tu carrera —porque un trabajo integrador no necesita el mismo aparato teórico que una investigación—, conviene despejarlo antes en tesina, tesis de licenciatura y trabajo final: las diferencias reales.
Con el modelo elegido, podés armar gratis la estructura de tu tesina y mantener las definiciones de tus variables consistentes desde el capítulo teórico hasta las conclusiones.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar un modelo teórico creado en otro país?
Sí, y es lo habitual: la mayoría de los modelos consolidados se desarrollaron fuera de la región. Lo que tenés que hacer es justificar su pertinencia para tu contexto y señalar en las limitaciones cualquier supuesto del modelo que no se cumpla del todo en tu población.
¿Cuántos modelos debería usar?
Uno bien aplicado rinde más que tres mencionados. Si necesitás dos, explicá qué aporta cada uno y cómo se combinan.
¿Es lo mismo el marco teórico que el estado del arte?
No. El estado del arte mapea qué se investigó antes sobre tu problema; el marco teórico es la lente conceptual con la que vas a interpretar tus datos. Son secciones distintas con funciones distintas.
¿Puedo modificar el modelo que elegí?
Podés adaptarlo, y en una tesina bien hecha suele ser necesario. La condición es que declares explícitamente qué conservaste, qué modificaste y con qué fundamento.
¿Dónde consigo la escala validada de un modelo?
Empezá por el artículo original y por los trabajos que lo citan. Muchas escalas se publican como anexo del artículo o en repositorios de instrumentos. Si la usás, citá la fuente de la escala además del modelo.
