Encontraste el dato que necesitabas en un informe oficial y ahora tenés que citarlo. Abrís el documento buscando los datos de la referencia y no hay autor. No hay fecha de publicación clara. El título de la página no coincide con el del archivo. Y el número que usaste salió de una tabla que se arma en el momento y no tiene dirección propia.
No es tu problema: es cómo publican los organismos estatales. Y como la mayoría de las tesinas argentinas contextualizan con estadísticas oficiales, vale la pena resolverlo de una vez.
La regla que ordena todo: una referencia sirve si permite que otra persona llegue exactamente al mismo dato que vos usaste. Cuando falta un elemento, no lo omitís en silencio: lo reemplazás por lo que cumple esa función.
Cuando no hay autor: el organismo es el autor
Este es el caso más frecuente y el más fácil. En publicaciones institucionales el autor es la institución, no la persona que redactó el informe. Se escribe con el nombre completo del organismo en la posición del autor.
Dos cuidados. Primero, usá la denominación vigente y verificala, porque las estructuras estatales cambian. En Argentina, por ejemplo, la política educativa nacional está hoy a cargo de una secretaría dentro del Ministerio de Capital Humano y la política universitaria de una subsecretaría, de modo que citar un «Ministerio de Educación de la Nación» como autor de un documento actual es un error de hecho.
Segundo, si el documento fue publicado bajo una denominación anterior, citá la que figura en el documento y, si ayuda a ubicarlo, aclará entre corchetes la situación actual. La referencia describe el documento tal como es, no como querríamos que fuera.
Si el organismo se conoce por una sigla, escribilo completo la primera vez con la sigla entre corchetes y usá la sigla en las menciones siguientes.
Cuando no hay fecha: separá dos años distintos
Acá está el error conceptual que más se repite, y conviene grabarlo porque cambia la interpretación de tus resultados.
Un documento estadístico tiene dos fechas y no son la misma. El año de referencia es el período que miden los datos. El año de publicación es cuándo salió el documento. Un anuario publicado en 2025 puede informar datos de 2023, y escribir «según datos de 2025» es sencillamente falso.
En la referencia va el año de publicación, en la posición de la fecha. Pero en el texto tenés que decir el año de referencia: «la matrícula de 2023 (Organismo, 2025)». Esa distinción, bien hecha, es una de las señales más rápidas de que quien escribe sabe manejar fuentes estadísticas.
Si no encontrás ninguna fecha de publicación, se indica que no la hay con la abreviatura correspondiente —«s.f.», sin fecha— y la fecha de consulta pasa a ser imprescindible.
| Falta | Qué usás en su lugar | Qué agregás |
|---|---|---|
| Autor personal | El organismo, con su nombre completo | Sigla entre corchetes si corresponde |
| Fecha de publicación | «s.f.» | Fecha de consulta, siempre |
| Título del documento | El encabezado de la publicación o de la tabla | Descripción entre corchetes si es ambiguo |
| Dirección estable | La del portal o del conjunto de datos | La ruta de navegación hasta la tabla |
| Número de versión | La fecha de última actualización que declare el sitio | Fecha de consulta |

El caso difícil: tablas que se arman en el momento
Muchos portales estadísticos no publican documentos sino consultas: elegís variables, período y territorio, y el sistema genera una tabla que existe solo para vos. Esa tabla no tiene autor, ni título, ni dirección propia.
La solución es reemplazar la dirección por la receta para reproducirla. Tu referencia tiene que incluir el organismo, el nombre del sistema de consulta, la dirección de entrada al sistema, la fecha de consulta y —esto es lo esencial— los parámetros exactos que seleccionaste: qué indicador, qué período, qué desagregación territorial, qué filtros.
En una tesina conviene además dejar constancia en el capítulo metodológico o en un anexo, con esos parámetros escritos. Alguien que quiera verificar tu número tiene que poder sentarse frente al mismo sistema y llegar al mismo resultado. Sin los parámetros, no puede.
Y un consejo práctico que va a salvarte: descargá y guardá la tabla en el momento en que la consultás, con la fecha en el nombre del archivo. Los organismos revisan series, corrigen datos y rediseñan portales. Si en la defensa alguien no encuentra tu cifra, tener el archivo original con su fecha resuelve la discusión.
Cuando dos fuentes oficiales no coinciden
Pasa más de lo que parece y no significa que una esté mal. Casi siempre es una diferencia de definición: si se cuentan personas inscriptas o activas, si se incluye o no determinado subconjunto, si el corte es a mitad o a fin de año, si la serie tuvo un cambio metodológico.
Lo que corresponde no es elegir el número que te conviene. Es informar ambos y explicar la diferencia. Una nota que diga qué mide cada fuente y por qué difieren agrega rigor a tu trabajo; elegir en silencio te expone a que el jurado conozca la otra cifra.
Si no lográs explicar la diferencia, decilo también: «ambas fuentes reportan cifras distintas y no fue posible determinar la causa a partir de la documentación disponible» es una oración legítima y honesta.
Verificá que la fuente sea la fuente
Un último control que evita errores serios. Antes de citar, comprobá tres cosas: que el encabezado de la página nombre efectivamente el documento que buscás, que haya contenido sustantivo y no solo un menú de navegación, y que el dato que vas a citar esté ahí.
No es una precaución teórica. Al recorrer fuentes oficiales argentinas nos encontramos con portales que devuelven la misma página de navegación para cualquier dirección que se les pida, con archivos registrados en catálogos cuyo enlace ya no existe, y con sistemas legales que responden con normalidad a normas inexistentes. Detallamos ese último caso —y el control de tres pasos que lo detecta— en cómo citar leyes, decretos y fallos argentinos en APA 7, y el mapa de qué organismo produce cada cifra en cifras del sistema universitario argentino.
Nunca cites una dirección que construiste vos modificando otra. Llegá siempre navegando desde el sitio del organismo.
Errores frecuentes
- Citar quien reprodujo el dato —un diario, una consultora— en lugar del organismo que lo produjo.
- Confundir año de referencia con año de publicación. El más común de todos.
- Omitir la fecha de consulta en datos que pueden cambiar.
- Citar el portal genérico en vez de la publicación o la consulta concreta.
- Redondear al copiar. Si el dato es 71.627, no escribas «más de 70.000» y después lo uses como si fuera exacto.
- Reproducir una tabla completa sin adaptarla. Si copiás una tabla ajena, indicá la fuente al pie; si la elaboraste vos con datos de otro, escribí «elaboración propia en base a…».
Ese último punto tiene una implicancia de derechos además de una de estilo: reproducir material ajeno tiene límites legales, y en Argentina el derecho de cita está regulado. Lo tratamos en plagio en la tesina: qué dice realmente la ley argentina.
Un método que evita todo esto
La mayoría de estos problemas no son de citación: son de registro. Cuando encontrás un dato, anotá en el momento estos seis campos, antes de seguir leyendo: organismo, nombre exacto de la publicación o consulta, año de referencia del dato, año de publicación, dirección, y fecha en que lo consultaste. Si es una consulta dinámica, sumá los parámetros.
Son treinta segundos por dato. Reconstruir esa información tres meses después, cuando el portal se rediseñó, puede llevar una tarde entera por cifra, y a veces directamente no se puede.
Si preferís que las referencias se mantengan consistentes solas mientras escribís, podés armar tu tesina gratis en Tesify y evitar la revisión manual de la bibliografía la noche anterior a la entrega.
Preguntas frecuentes
¿Se cita igual un informe que un conjunto de datos?
La estructura es la misma —autor, fecha, título, ubicación— pero en un conjunto de datos conviene indicar además la versión o la fecha de actualización, y describir entre corchetes que se trata de datos.
¿Tengo que poner la fecha de consulta siempre?
En documentos estables con fecha de publicación clara, no es imprescindible. En portales, tablas dinámicas y páginas sin fecha, sí: es lo que hace verificable tu cita.
¿Cómo cito un dato que me pasaron por pedido de acceso a la información?
Indicá el organismo, que se trata de una respuesta a un pedido de acceso a información pública, el número de expediente o de trámite si lo tenés, y la fecha de la respuesta. Conservá el documento recibido.
¿Puedo citar un gráfico de un informe oficial?
Sí, indicando la fuente al pie de la figura. Si lo rehacés con los datos originales, corresponde «elaboración propia en base a» y la referencia completa de la fuente de los datos.
¿Qué hago si el enlace que cité deja de funcionar antes de entregar?
Buscá la nueva ubicación en el sitio del organismo y actualizá la referencia. Si el documento ya no está disponible en línea, dejá la referencia con la fecha de consulta y aclará que al momento de la entrega no era accesible; por eso conviene haber guardado una copia.
