El estado del arte de una tesina de Trabajo Social se traba por un motivo distinto al de otras carreras: no hay un solo diseño metodológico dominante que ordene la búsqueda (como sí pasa en Medicina con los ensayos clínicos), y la disciplina viene de una tradición donde la teoría y la intervención están entrelazadas desde la Reconceptualización latinoamericana de los años sesenta y setenta. Eso hace que juntar los antecedentes se sienta como juntar piezas de rompecabezas de cajas distintas. Esta guía ordena cómo se arma el estado del arte de una tesina de Trabajo Social: qué autores cita la disciplina en Argentina, cómo se organiza la revisión (por eje temático, no por orden cronológico de publicación), cómo se escribe una síntesis de verdad con un ejemplo armado, y cuánto tiene que medir.
Qué es —y qué no es— el estado del arte en Trabajo Social
El estado del arte no es una lista de resúmenes de tesinas anteriores ni una enumeración de libros leídos: es un mapa argumentado de cómo se investigó tu problema hasta ahora, organizado para mostrar qué se sabe, dónde hay consenso, dónde hay disputa teórica y qué vacío justifica tu propia investigación. La guía general sobre qué es el estado del arte explica la lógica común a cualquier carrera; en Trabajo Social esa lógica se complica porque el objeto de estudio (una problemática social, una población, un dispositivo de intervención) suele estar tratado simultáneamente desde la sociología, la psicología social, el derecho y la propia disciplina, y el estado del arte tiene que decir explícitamente qué toma de cada campo y por qué.
Los autores que la disciplina cita en Argentina
Toda cátedra de Trabajo Social en Argentina espera reconocer, al menos como referencia de base, a los autores que estructuraron el campo después de la Reconceptualización: Ezequiel Ander-Egg y Natalio Kisnerman en la matriz metodológica clásica de la intervención social, y en la producción más contemporánea, Margarita Rozas Pagaza (la intervención profesional y la cuestión social) y Alfredo Carballeda (los territorios de la intervención y las nuevas formas de la cuestión social). Según el eje temático de tu tesina se suman autores propios de ese recorte: si trabajás niñez y adolescencia, la perspectiva de derechos y la Ley 26.061; si trabajás género, los aportes del feminismo latinoamericano al Trabajo Social; si trabajás salud mental, el marco de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657; si trabajás adultos mayores, la perspectiva de derechos y el enfoque de curso de vida; si trabajás vivienda y hábitat, la tradición de estudios urbanos latinoamericanos sobre informalidad y acceso al suelo. No hace falta citarlos a todos en cada tesina: hace falta identificar cuáles son los que efectivamente discuten tu problema, y verificar en el programa de tu cátedra cuáles usa como referencia obligatoria, porque el jurado suele ser el mismo equipo docente.
Dónde buscar: revistas y repositorios del campo
Además de Google Scholar y los repositorios institucionales (SciELO Argentina, Redalyc, el repositorio de tu propia universidad), el Trabajo Social argentino tiene publicaciones propias que conviene revisar antes que las bases generalistas: las revistas universitarias que editan las carreras de Trabajo Social de la UBA, la UNLP y la UNC, que publican investigación local con el vocabulario y las categorías que tu jurado reconoce. Conviene también revisar las memorias de jornadas y congresos de la disciplina (los encuentros nacionales y regionales de escuelas de Trabajo Social), porque buena parte de la producción más reciente sobre problemáticas emergentes circula primero en ponencias antes de convertirse en artículo. Buscar primero en estas fuentes específicas de la disciplina, antes de saltar a bases generalistas en inglés, suele producir antecedentes más pertinentes para una tesina de grado situada en Argentina.

Cómo se organiza: por eje temático, no por autor ni por año
El error más común es escribir el estado del arte como una sucesión de fichas de autor («Fulano dice esto, Mengano dice aquello»), en el orden en que se leyeron. La organización que un jurado de Trabajo Social espera es por eje temático o categoría analítica, construida a partir de tu propio problema de investigación. Por ejemplo, una tesina sobre estrategias de intervención con adolescentes en situación de calle podría organizar el estado del arte en tres ejes: cómo se definió históricamente la categoría «situación de calle» en la literatura latinoamericana; qué dispositivos de intervención se documentaron (dispositivos de calle, casas de medio camino, articulación intersectorial); y qué tensiones aparecen entre el paradigma de derechos y las prácticas institucionales efectivas. Dentro de cada eje, los autores se agrupan por posición (quiénes coinciden, quiénes discuten) en vez de listarse uno por uno.
La síntesis, no el resumen encadenado: un ejemplo armado
La diferencia entre un estado del arte que aprueba y uno que se devuelve está en un solo movimiento: la síntesis. Resumir a cada autor por separado y pegarlos uno detrás del otro no es una síntesis, es un catálogo. Compará estas dos versiones del mismo eje (con nombres de autor y años inventados solo para ilustrar la estructura, no como cita real):
Catálogo (lo que se devuelve): «Pérez (2018) sostiene que la intervención territorial requiere presencia sostenida en el barrio. Gómez (2020) plantea que los equipos interdisciplinarios mejoran los resultados. Fernández (2021) analiza el rol del Estado en la coordinación de dispositivos.»
Síntesis (lo que se espera): «Los estudios sobre intervención territorial coinciden en que la presencia sostenida en el barrio es condición necesaria para la efectividad del dispositivo (Pérez, 2018; Gómez, 2020), pero discrepan sobre qué la garantiza: mientras Pérez atribuye el resultado a la conformación de equipos interdisciplinarios estables, Fernández (2021) sostiene que sin una coordinación estatal explícita esa presencia se sostiene por el esfuerzo individual de los profesionales y tiende a discontinuarse. Esta tensión entre el nivel del equipo y el nivel de la política pública es exactamente el punto que la presente tesina busca examinar en el caso de [tu dispositivo concreto].»
Notá que la versión de síntesis nombra el acuerdo, nombra la discrepancia y cierra apuntando a tu propia pregunta. La guía sobre cómo hacer el estado del arte paso a paso tiene la mecánica general de este movimiento, y una matriz de literatura armada por eje (no por autor) es la herramienta más práctica para llegar a esa síntesis sin perderse entre cuarenta fichas.
Cuando el objeto de estudio es cualitativo: un matiz propio de la disciplina
La mayoría de las tesinas de Trabajo Social trabajan con metodología cualitativa —entrevistas, grupos focales, observación participante en dispositivos de intervención— y eso afecta también al estado del arte: además de qué se sabe sobre el tema, conviene reseñar con qué enfoque metodológico se lo investigó antes (estudios de caso, sistematización de experiencias, investigación-acción), porque la sistematización de experiencias es un tipo de producción de conocimiento propio del campo que no siempre aparece indexado como «investigación» en las bases académicas y que el jurado de Trabajo Social valora especialmente. Los criterios que hacen a una revisión cualitativa rigurosa —y no solo una opinión ordenada— están desarrollados en la guía sobre criterios de rigor en investigación cualitativa.

Cuánto tiene que medir y dónde termina
No hay una extensión fija porque depende del reglamento de tu facultad y de la tradición de tu cátedra, pero como referencia general un estado del arte de una tesina de grado suele ocupar entre el 15 % y el 25 % del cuerpo total del trabajo, distribuido en tres o cuatro ejes temáticos bien delimitados en vez de uno solo demasiado amplio. Termina siempre igual, sin importar la extensión: con un párrafo de cierre que dice explícitamente qué vacío, tensión o pregunta sin responder de todo lo revisado justifica tu propia investigación. Ese párrafo es el puente hacia el planteamiento del problema, y su ausencia es la devolución más frecuente en esta sección: un estado del arte que informa mucho pero no dice para qué sirve todo lo que informó.
Errores frecuentes que devuelve el jurado
- Antecedentes sin relación con la pregunta de investigación: citar estudios generales sobre el tema sin conectarlos con el problema específico de la tesina.
- Mezclar antecedentes empíricos con marco teórico: el estado del arte reseña investigaciones previas (qué se investigó), no las teorías que vas a usar para interpretar tus propios datos (eso va en el marco teórico, aunque en la práctica muchas cátedras los integren en un mismo capítulo).
- Fuentes desactualizadas sin justificación: usar solo bibliografía de los años ochenta y noventa sin mostrar qué dice la producción de la última década sobre el mismo problema.
- Un solo eje temático forzado para cubrir toda la bibliografía, en vez de organizar en varios ejes según las dimensiones reales del problema.
- Citar solo producción académica cuando el problema tiene informes técnicos o diagnósticos institucionales recientes que aportan datos que la academia todavía no sistematizó.
En síntesis
Un estado del arte de Trabajo Social que aprueba sin devoluciones tiene cuatro rasgos: está organizado por eje temático y no por autor, dialoga con los autores de referencia de la disciplina en Argentina, sintetiza en vez de catalogar, y cierra señalando explícitamente el vacío que justifica la tesina. Ordenar la lectura desde el primer día con esos cuatro rasgos en mente ahorra semanas de reescritura más adelante.
Preguntas frecuentes
¿El estado del arte y el marco teórico son lo mismo en Trabajo Social?
No, aunque muchas cátedras los integren en un mismo capítulo por la naturaleza aplicada de la disciplina. El estado del arte reseña investigaciones previas sobre tu problema; el marco teórico expone las categorías y autores que vas a usar para interpretar tus propios datos.
¿Puedo citar informes de organismos (UNICEF, ministerios) en el estado del arte?
Sí, y en Trabajo Social suele ser necesario: los informes técnicos y diagnósticos institucionales documentan la magnitud y las características de muchas problemáticas sociales que la producción académica todavía no cubrió en profundidad. Se citan como fuente institucional, distinguidos de la producción académica propiamente dicha.
¿Cuántos autores tengo que incluir por eje temático?
No hay un número fijo; lo que importa es que cada eje muestre al menos dos posiciones en diálogo (coincidentes o en tensión), no un autor aislado. Tres a cinco fuentes bien trabajadas por eje suelen alcanzar para una tesina de grado.
¿La sistematización de experiencias cuenta como antecedente académico?
Sí, es una forma de producción de conocimiento propia del campo del Trabajo Social y de la educación popular latinoamericana, y muchas cátedras la valoran especialmente cuando documenta una intervención similar a la que tu tesina va a estudiar.
