Existe algo que le ahorraría semanas a casi cualquier estudiante escribiendo el capítulo de metodología, y la mayoría de las carreras de grado no lo menciona nunca: para casi todo tipo de estudio hay una guía de reporte, que es una lista de verificación internacional con los ítems que ese diseño tiene que informar sí o sí.
No es una norma de estilo ni un formato de citación. Es una respuesta directa a la pregunta que te estás haciendo mientras mirás la pantalla: «¿qué tengo que poner en este capítulo?». La checklist te lo dice, ítem por ítem, y está pensada por gente que revisa este tipo de estudios profesionalmente.
Las guías se centralizan en la red EQUATOR, que mantiene el catálogo internacional y las organiza por tipo de estudio. Es de acceso libre y no requiere registro.
Para qué te sirve en una tesina de grado
Aunque nacieron para publicaciones científicas, en una tesina cumplen tres funciones muy concretas.
Te dan el índice del capítulo. En vez de mirar una hoja en blanco, tenés una lista de secciones obligatorias. Cada ítem de la checklist es un párrafo que tenés que escribir.
Te protegen en la defensa. Si el jurado pregunta por qué informaste determinada cosa, la respuesta «porque la guía de reporte internacional para este diseño lo exige» es difícil de discutir. Trasladás la justificación de tu criterio personal a un estándar externo.
Te muestran errores antes de cometerlos. Muchas checklists piden datos que hay que registrar durante el trabajo de campo, no después. Leer la guía al principio te evita descubrir en la escritura que no anotaste algo que ya no podés reconstruir. Este es el beneficio más grande y el más ignorado: la guía se lee al empezar, no al terminar.
Cuál te toca según tu diseño
La correspondencia entre tipo de estudio y guía está establecida por la propia red EQUATOR, que agrupa así las principales:
| Tipo de estudio | Guía | Cuándo la usás |
|---|---|---|
| Ensayos aleatorizados | CONSORT | Asignás participantes a grupos y comparás |
| Estudios observacionales | STROBE | Observás sin intervenir: cohortes, casos y controles, transversales |
| Revisiones sistemáticas | PRISMA | Tu objeto de estudio es la literatura existente |
| Investigación cualitativa | SRQR y COREQ | Entrevistas, grupos focales, análisis temático |
| Protocolos de estudio | SPIRIT y PRISMA-P | Escribís el plan antes de ejecutarlo |
| Estudios diagnósticos y pronósticos | STARD y TRIPOD | Evaluás una prueba o un modelo predictivo |
| Reportes de caso | CARE | Describís un caso clínico individual |
| Guías de práctica clínica | AGREE y RIGHT | Elaborás o evaluás recomendaciones |
Hay muchas más: el catálogo incluye extensiones para intervenciones, estudios económicos, investigación con animales y desarrollos recientes en inteligencia artificial. Si tu diseño es poco frecuente, buscá igual: es probable que exista una checklist específica.
Las tres que más aparecen en tesinas argentinas
STROBE es probablemente la más útil y la menos conocida entre estudiantes de grado. Cubre estudios observacionales, que es lo que hace la enorme mayoría de las tesinas cuantitativas: encuestas transversales, análisis de registros, comparaciones entre grupos que no armaste vos. Si tu tesina describe una población sin intervenir sobre ella, esta es tu guía.
PRISMA aplica cuando tu tesina es una revisión sistemática. Su exigencia central es que documentes el proceso de búsqueda de forma reproducible: qué bases consultaste, con qué términos exactos, en qué fecha, cuántos registros encontraste y cuántos descartaste en cada paso, con el motivo. Esa contabilidad se representa en un diagrama de flujo y es lo primero que mira quien evalúa.
COREQ y SRQR cubren investigación cualitativa. COREQ es la más específica para entrevistas y grupos focales, y pide algo que sorprende a mucha gente: información sobre quien investiga. Tu formación, tu relación previa con las personas entrevistadas y tus supuestos forman parte de lo que hay que informar, porque en cualitativo el investigador es parte del instrumento.

Los ítems que más se olvidan (y que hay que registrar en el momento)
Vale la pena detenerse en esto porque es donde la guía deja de ser un formalismo y te salva de un problema real. Hay ítems que solo se pueden completar si tomaste nota mientras trabajabas; si llegás a la escritura sin ese registro, no hay forma de reconstruirlo y tenés que declarar la ausencia.
En estudios observacionales, los más olvidados son el detalle de cómo llegaste a los participantes —el procedimiento de reclutamiento, no solo el criterio de inclusión—, cuántas personas fueron elegibles y cuántas efectivamente participaron, y qué hiciste con los casos que tenían datos incompletos. Ese último punto se resuelve en dos oraciones si lo anotaste y es irrecuperable si no.
En trabajos cualitativos, lo que sistemáticamente falta es la información sobre el contexto de las entrevistas: dónde se hicieron, cuánto duraron, si había otras personas presentes, si hubo una segunda conversación con alguien, y en qué momento dejaste de sumar entrevistas y por qué. También la trazabilidad del análisis: quién codificó, si hubo más de una persona y cómo se resolvieron los desacuerdos.
En revisiones, lo que se pierde es la fecha exacta de cada búsqueda y la cadena de términos tal cual la ejecutaste, con sus operadores. Reconstruirla de memoria dos meses después da resultados distintos, y eso rompe la reproducibilidad que es justamente lo que la revisión promete.
La conclusión práctica es simple: abrí un archivo de bitácora el primer día del trabajo de campo y anotá estas cosas mientras pasan. Es media hora de trabajo repartida en semanas que después se convierte en varias páginas de tu capítulo.
Cómo usarla en la práctica
- Identificá tu diseño antes que nada. Si no sabés si tu estudio es observacional o experimental, resolvelo primero: de eso depende todo lo demás.
- Descargá la checklist al empezar, no al escribir. Es un documento breve, normalmente de una o dos páginas.
- Convertí los ítems en un esqueleto de tu capítulo metodológico. Cada ítem, un subtítulo o un párrafo.
- Marcá lo que no aplica y anotá por qué. Ningún estudio cumple el cien por ciento de los ítems, y declarar una omisión con fundamento es mucho mejor que dejarla en silencio.
- Revisá la checklist completa antes de entregar, como control final.
Una advertencia sobre el punto cuatro. Las guías fueron diseñadas para artículos científicos, y una tesina de grado tiene otras condiciones: menos recursos, una sola persona, plazos acotados. No tenés que forzar tu trabajo para cumplir ítems que no corresponden a su escala. Lo que se espera de vos es que conozcas el estándar y que expliques con criterio dónde tu trabajo se aparta y por qué.
Qué hacer si tu diseño no tiene una guía propia
Pasa, sobre todo en humanidades y en trabajos de tipo documental o de análisis de archivo. En ese caso la solución no es abandonar la idea, sino tomar prestada la lógica.
Preguntate qué necesitaría saber alguien para poder repetir tu trabajo y llegar a lo mismo. En un análisis documental eso significa informar de qué corpus partiste, con qué criterio incluiste y excluiste piezas, cuántas quedaron, cómo las clasificaste y quién hizo esa clasificación. Es exactamente la estructura de cualquier guía de reporte, aplicada a tu objeto.
Escribir esa sección con ese nivel de detalle produce el mismo efecto que usar una checklist formal: convierte afirmaciones sobre tu método en información verificable. Y si en la defensa te preguntan por qué no seguiste un estándar, tenés una respuesta preparada: no existe uno para este diseño, y por eso adoptaste explícitamente los criterios de transparencia que sí son comunes a todos.
Cómo mencionarla en tu texto
Basta una frase en la apertura del capítulo metodológico: «El presente estudio se reporta siguiendo los lineamientos de la guía [nombre] para [tipo de estudio]». Si tu reglamento permite anexos, incluí la checklist completada indicando en qué página está cada ítem. Es un anexo que se arma en veinte minutos y comunica rigor de manera inmediata.
Un detalle de precisión que conviene cuidar: las guías se actualizan y tienen extensiones. Aclará qué versión usaste. Decir simplemente «seguí PRISMA» sin indicar la versión es el tipo de imprecisión que un jurado con experiencia detecta.
El error conceptual más común
Conviene dejarlo claro porque genera confusión permanente: una guía de reporte no es una guía de método. No te dice cómo hacer la investigación; te dice qué tenés que contar sobre lo que hiciste.
PRISMA no te enseña a hacer una revisión sistemática: te dice qué informar de la que hiciste. STROBE no te dice cómo diseñar un estudio de cohortes: te dice qué datos de ese estudio tiene que conocer quien lo lee. Confundir las dos cosas lleva a estudiantes a creer que cumplir la checklist garantiza calidad metodológica, y no es así. Un estudio mal diseñado y bien reportado sigue siendo un estudio mal diseñado; lo que la guía asegura es que el problema sea visible en lugar de quedar oculto.
Dónde encaja con el resto de tu trabajo
La guía de reporte es el complemento operativo del modelo teórico: uno te dice con qué lente mirás y la otra qué tenés que informar. Si todavía no elegiste el modelo, mirá qué modelo teórico con nombre propio conviene según tu carrera. Si estás en la etapa del plan, conviene nombrar la guía ya ahí: el circuito de aprobación está en plan de tesis: cómo se arma y cómo se aprueba en Argentina. Y si tu estudio usa datos ya existentes, las exigencias específicas de esa vía están en microdatos y datos abiertos argentinos para tu tesina.
Con la checklist elegida, podés armar gratis la estructura de tu tesina y convertir cada ítem en una sección lista para completar.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio usar una guía de reporte en una tesina?
Salvo que tu reglamento o tu cátedra lo exijan, no. Pero usarla mejora el capítulo metodológico y te da un argumento sólido en la defensa, así que el costo es bajo y el beneficio alto.
¿Las guías están en español?
Varias tienen traducciones disponibles, aunque las versiones oficiales y actualizadas suelen publicarse primero en inglés. Verificá siempre contra la versión vigente, incluso si trabajás con una traducción.
¿Qué hago si mi estudio es mixto?
Podés combinar dos guías: la que corresponde al componente cuantitativo y la del cualitativo. Declaralo explícitamente y aclará qué parte del trabajo reporta cada una.
¿Sirven fuera del área de salud?
Muchas nacieron en investigación biomédica, pero sus criterios se aplican a cualquier disciplina que use esos diseños. Un estudio observacional en educación o en gestión informa esencialmente los mismos elementos.
¿Puedo usar la checklist si mi estudio ya está terminado?
Sí, y sigue siendo útil como control final. Lo que perdés es la parte más valiosa: los ítems que había que registrar durante el trabajo de campo. Por eso conviene leerla al principio.
