Tenés la pregunta armada, tu director/a te dijo «bueno, medí consumo» y ahí se terminó la orientación. Ahora estás vos, un cuaderno y treinta personas a las que tenés que preguntarles qué comieron. Esta guía es el procedimiento operativo: qué instrumento corresponde a qué pregunta, cómo se administra cada uno sin arruinar los datos, con qué tabla de composición se convierten los alimentos en nutrientes y cómo se reporta todo después.
Está escrita para tesinas de la Licenciatura en Nutrición en Argentina, con las herramientas que efectivamente se consiguen acá.
Primero: elegí el instrumento según lo que querés estimar
Los tres métodos no son intercambiables, y elegir mal el instrumento es un error que no se arregla después con estadística.
| Querés estimar | Instrumento | Costo real |
|---|---|---|
| Ingesta media de un grupo | Recordatorio de 24 h (un día por persona) | 20-40 min por persona |
| Ingesta habitual individual | Recordatorio de 24 h repetido (2-3 días no consecutivos) | El doble o el triple |
| Consumo habitual de alimentos o grupos | Cuestionario de frecuencia de consumo (CFCA) | 15-30 min, autoadministrable |
| Ingesta muy precisa a nivel individual | Registro alimentario pesado de 3-7 días | Altísimo abandono, no lo recomiendo para una tesina |
La regla que te ahorra la devolución: un solo recordatorio de 24 horas nunca estima la ingesta habitual de una persona. Estima la ingesta media de un grupo, que es otra cosa. Si tu objetivo dice «determinar la ingesta habitual de calcio en cada participante» y aplicaste un solo recordatorio, el objetivo y el método no coinciden y el jurado lo va a ver.
El recordatorio de 24 horas, paso a paso
Se administra con el método de pasos múltiples (multiple-pass), que es el estándar internacional. No es una charla libre: son cinco pasadas sobre el mismo día, cada una con una función distinta.
Paso 1 — Lista rápida
«Contame todo lo que comiste y tomaste ayer, desde que te levantaste hasta que te acostaste.» Anotás sin interrumpir, sin pedir detalle, sin corregir el orden. Dejá que fluya. Interrumpir acá hace que la persona se enfoque en un ítem y se olvide del resto.
Paso 2 — Olvidos frecuentes
Preguntás específicamente por las categorías que todo el mundo omite: bebidas (agua, mate, gaseosas, jugos), infusiones con azúcar o leche, snacks entre comidas, caramelos y chicles, condimentos y aderezos, pan de acompañamiento, alcohol, suplementos y vitaminas.
En Argentina hay un olvido casi universal: el mate. Nadie lo declara espontáneamente y sin embargo aporta agua, y muchas veces azúcar, yerba con minerales y todo lo que se come con él. Preguntá siempre por mate, cuántos litros de agua, con o sin azúcar, y qué lo acompañó.
Paso 3 — Horario y ocasión
Ordenás cronológicamente y le ponés a cada ingesta su momento y lugar. Reconstruir la secuencia dispara recuerdos nuevos: «ah, antes de salir tomé un café».
Paso 4 — Detalle y cantidad
Es la pasada más larga y la que define la calidad del dato. Para cada alimento necesitás: tipo exacto (leche entera, descremada o parcialmente descremada), forma de preparación (hervido, frito, al horno), marca cuando importa, y cantidad.
Para la cantidad, no preguntes en gramos: nadie sabe cuántos gramos come. Usá tres recursos:
- Atlas fotográfico de porciones: imágenes de porciones chica, mediana y grande. Es el método más confiable en entrevista presencial.
- Modelos de medidas caseras: taza, cucharada sopera, cucharadita, plato playo, cucharón. Llevá los utensilios reales si podés.
- Referencias de tamaño: «del tamaño de la palma de tu mano», «como un mazo de cartas», el envase con su gramaje impreso.
Si trabajás por teléfono o videollamada, el atlas fotográfico enviado previamente por mensajería es lo que salva la medición.
Paso 5 — Revisión final
Leés todo en voz alta y preguntás si falta algo. Después, la pregunta clave: «¿Ayer fue un día habitual para vos?». Si la respuesta es no —cumpleaños, gastroenteritis, ayuno por un estudio—, lo registrás y decidís de antemano, en el protocolo, si ese caso se excluye o se repite otro día.
Cuántos días y cuáles
Para estimar ingesta habitual individual: mínimo dos días no consecutivos, y al menos uno de fin de semana. El consumo de sábado y domingo es sistemáticamente distinto al de días hábiles, y una muestra hecha solo de martes te sesga la media hacia abajo en calorías y alcohol. Dejá esto escrito en el protocolo, porque es exactamente el tipo de decisión que el jurado premia cuando está declarada.
El cuestionario de frecuencia de consumo
El CFCA no compite con el recordatorio: responde otra pregunta. Sirve cuando querés saber con qué frecuencia se consume un alimento o un grupo a lo largo de un período largo, y es especialmente útil para alimentos de consumo episódico —pescado, legumbres, vísceras— que un recordatorio de dos días casi nunca captura.
Tiene tres decisiones de diseño:
- La lista de alimentos. Un CFCA general lleva entre 60 y 130 ítems; uno específico para un nutriente puede tener 20. Cortar la lista a ojo destruye la validez del instrumento.
- Las categorías de frecuencia. Lo habitual va de «nunca o menos de una vez al mes» hasta «varias veces por día», con seis a nueve niveles.
- Si es cuantitativo o semicuantitativo. El semicuantitativo agrega una porción de referencia por ítem, y es el que permite estimar nutrientes.
Lo que más recomiendo: no construyas un CFCA desde cero para una tesina de grado. Validar uno es un trabajo de tesis en sí mismo. Buscá uno ya validado en población argentina o latinoamericana, citá el artículo de validación y pedí permiso al autor si corresponde; el procedimiento completo para encontrar y solicitar instrumentos está en la guía de escalas y cuestionarios validados en español. Si aun así tenés que adaptar uno, vas a necesitar demostrar validez y confiabilidad del instrumento, como mínimo con juicio de expertos y una prueba piloto.
De alimentos a nutrientes: qué tabla de composición usar
Acá se define si tus números son defendibles. Las opciones que se usan en Argentina:
- SARA (Sistema de Análisis y Registro de Alimentos), desarrollado en el ámbito del Ministerio de Salud, con base de alimentos y preparaciones locales. Es la referencia más habitual en trabajos nacionales.
- ArgenFoods (Universidad Nacional de Luján): tabla de composición de alimentos argentinos, de consulta libre en línea.
- Tablas regionales y de la FAO/INFOODS para alimentos que no figuran en las anteriores.
- Rótulos nutricionales para productos industrializados de marca, que suelen ser más exactos que cualquier tabla.
Dos reglas de oro. Primera: documentá qué tabla usaste para cada alimento y qué hiciste con los que no figuraban en ninguna (sustitución por alimento similar, cálculo por receta, dato de rótulo). Segunda: si armás preparaciones compuestas —guiso, empanadas, tarta—, tenés que declarar la receta estándar que usaste y aplicar factores de rendimiento y de retención de nutrientes por cocción. Un guiso cargado a mano sin receta declarada es una caja negra, y el jurado va a preguntar.
Antropometría: el protocolo importa más que la balanza
Si tu tesina cruza consumo con estado nutricional, las medidas se toman con protocolo escrito. El estándar internacional es el de la ISAK, y aunque no seas antropometrista certificado, seguir su procedimiento y decirlo en el capítulo metodológico te da respaldo.
Lo mínimo que hay que dejar por escrito:
- Peso: balanza digital, precisión de 100 g, calibrada y con la fecha de calibración registrada. Sin calzado, ropa liviana, preferentemente en ayunas y después de vaciar la vejiga.
- Talla: estadiómetro, no la cinta métrica pegada a la pared. Plano de Frankfort, talones juntos, medición al final de una inspiración profunda.
- Circunferencia de cintura: el punto anatómico exacto que elegiste (punto medio entre última costilla y cresta ilíaca, o borde superior de la cresta ilíaca según protocolo), al final de una espiración normal. Elegí uno y sostenelo: los dos criterios dan valores distintos y no son comparables entre sí.
- Cantidad de mediciones: por duplicado, y una tercera si difieren más del margen tolerado. Reportá si usaste la media o la mediana.
Para clasificar: en adultos, los puntos de corte de IMC de la OMS; en niños y adolescentes, los patrones de crecimiento de la OMS, que son los que adopta la normativa argentina y usa la Sociedad Argentina de Pediatría. Decí explícitamente cuál referencia usaste y con qué software calculaste los puntajes z, porque los resultados cambian según el patrón.
El control de calidad que casi nadie hace (y que suma muchísimo)
Antes de analizar, revisá el subreporte. Es sabidísimo que los participantes subdeclaran ingesta, sobre todo quienes tienen mayor peso corporal. El método clásico para detectarlo es el criterio de Goldberg: se compara la energía declarada contra el gasto energético basal estimado, y los casos por debajo del corte se marcan como subreportadores plausibles.
No hace falta que los excluyas —de hecho, excluir sin justificar es peor—, pero sí que los identifiques, digas cuántos son y analices los resultados con y sin ellos. Ese solo párrafo eleva una tesina de Nutrición por encima del promedio, y encaja directo en el capítulo donde vas a redactar las limitaciones sin debilitar tu trabajo. Es, además, un caso de manual de los sesgos que hay que controlar y declarar.
Ética: sí, también en Nutrición
Medir peso, talla y consumo alimentario es investigación con seres humanos y con datos sensibles de salud. Necesitás consentimiento informado escrito; si trabajás con menores, asentimiento del chico o la chica más consentimiento de la persona adulta responsable, y autorización de la escuela o institución. El modelo y las cláusulas que no pueden faltar están en la guía de consentimiento informado y ética de la investigación.
Un punto que se olvida: si al medir detectás un valor que sugiere riesgo —desnutrición, obesidad severa, presión elevada—, tenés que tener previsto un circuito de derivación y comunicárselo al participante. Escribilo en el protocolo antes de salir al campo.
De la planilla al capítulo
Cargá los datos en formato largo y limpio: una fila por participante y día, una columna por variable, sin colores ni celdas combinadas. Los porcentajes de adecuación se calculan contra las recomendaciones que declares (FAO/OMS, DRI, o las Guías Alimentarias para la Población Argentina), y la referencia elegida se cita.
Para el análisis: comparación de medias de ingesta entre grupos, correlación entre consumo y variables antropométricas, o prevalencias de adecuación. Qué prueba corresponde en cada caso está resuelto en el árbol de decisión de pruebas estadísticas, y el paso de la planilla al texto, en la guía de la planilla al capítulo de resultados en siete pasos. Si necesitás datos poblacionales de contexto para la introducción, la ENNyS 2 y los indicadores de la DEIS son las fuentes citables: cómo se usan está en datos de salud argentinos para tu tesina.
Checklist antes de salir al campo
- Protocolo escrito con el método de pasos múltiples y las preguntas sondaje.
- Atlas fotográfico impreso o digital, y utensilios de medida caseros.
- Planilla de carga ya armada y probada con dos casos ficticios.
- Decidido y escrito: cuántos días, cuáles, y qué se hace con un día atípico.
- Tabla de composición elegida y criterio para alimentos ausentes.
- Balanza calibrada, estadiómetro, cinta metálica inextensible.
- Consentimientos impresos y circuito de derivación definido.
- Prueba piloto con tres a cinco personas fuera de la muestra.
Esa prueba piloto es innegociable. Vas a descubrir que una pregunta se entiende al revés, que el atlas no incluye la porción que todo el mundo come, o que la entrevista dura el doble de lo que calculaste. Mejor descubrirlo con tres personas que con sesenta.
Y cuando los datos ya estén y toque escribir: con Tesify podés armar el capítulo metodológico de tu tesina de Nutrición y avanzar sección por sección, con las referencias en APA 7 ordenadas desde el arranque. Las decisiones nutricionales las tomás vos con tu director/a; lo que se destraba es la escritura. Se empieza con el plan gratuito.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos recordatorios de 24 horas necesito para mi tesina?
Si tu objetivo es describir la ingesta media de un grupo, uno por persona alcanza siempre que la muestra sea suficiente y los días estén distribuidos entre semana y fin de semana. Si querés estimar la ingesta habitual de cada individuo o clasificar personas según adecuación, necesitás como mínimo dos días no consecutivos, e idealmente tres, con al menos uno de fin de semana.
¿Puedo hacer el recordatorio de 24 horas por teléfono o videollamada?
Sí, es una modalidad aceptada y usada en estudios grandes. La condición es resolver la estimación de porciones: mandá el atlas fotográfico antes de la llamada o pedí que la persona tenga a mano una taza y una cuchara sopera para usar como referencia. Declará la modalidad en el capítulo metodológico, porque afecta la comparabilidad con estudios presenciales.
¿Qué hago con los alimentos que no están en la tabla de composición?
Tres opciones, en orden de preferencia: usar el rótulo nutricional del producto, sustituir por el alimento más similar de otra tabla reconocida declarando la sustitución, o calcular la composición a partir de la receta con sus ingredientes. Sea cual sea, dejá constancia en un anexo con la lista de sustituciones realizadas. Es lo que hace auditable tu trabajo.
¿Un cuestionario de frecuencia sirve para estimar calorías?
Solo si es semicuantitativo y está validado para ese fin, y aun así con margen de error mayor que el de un recordatorio. El CFCA es fuerte para ordenar personas de menor a mayor consumo de un alimento o nutriente, no para estimar valores absolutos. Si tu objetivo pide valores absolutos de energía, el recordatorio repetido es el instrumento adecuado.
¿Tengo que excluir a los subreportadores del análisis?
No necesariamente, y excluirlos sin criterio previo es peor que no evaluarlos. Lo correcto es identificarlos con un criterio definido de antemano —por ejemplo, el de Goldberg—, reportar cuántos son y qué características tienen, y presentar el análisis principal con toda la muestra más un análisis de sensibilidad sin ellos. Esa transparencia es exactamente lo que se evalúa.
