Tenés los datos analizados. Corriste las pruebas o construiste los temas, y ahora hay que escribir el capítulo que los presenta. Y ahí aparece la pregunta que traba a medio mundo: ¿qué pongo acá y qué dejo para la discusión?
La respuesta cabe en cuatro palabras: resultados presenta, discusión interpreta. Suena obvio y casi nadie lo cumple, porque cuando escribís un hallazgo interesante la tentación de explicar por qué pasa es inmediata. Este artículo es sobre cómo resistir esa tentación y, sobre todo, sobre cómo ordenar el capítulo para que responda exactamente lo que te propusiste.
La frontera entre resultados y discusión
Tres cosas no van en el capítulo de resultados, por más que te salgan solas:
- Explicaciones causales. «Los estudiantes que trabajan demoran más porque disponen de menos horas» — el «porque» es discusión. En resultados va: «los estudiantes que trabajan presentaron una duración media mayor (M = 7,2 años; DE = 1,4) que quienes no trabajan (M = 5,8; DE = 1,1)».
- Comparación con otros estudios. «Coincide con lo hallado por Pérez (2022)» es discusión. En resultados no se cita literatura, salvo para remitir al instrumento que usaste.
- Valoraciones. «Sorprendentemente», «un resultado preocupante», «como era de esperar». Todo eso implica un juicio, y el juicio va después.
El filtro práctico es una sola pregunta por oración: ¿esto lo puede leer alguien directamente de mis datos? Si sí, es resultado. Si hace falta saber algo que está afuera de tus datos —teoría, literatura, sentido común interpretativo—, es discusión.
Vale una aclaración: algunas cátedras argentinas piden un capítulo único de «Resultados y discusión». Si es tu caso, la distinción sigue valiendo dentro de cada sección: primero presentás, después interpretás, y se nota el cambio de registro. Lo que nunca funciona es mezclar las dos cosas en la misma oración.
Cómo ordenar el capítulo

La regla de oro es un objetivo específico, una sección de resultados, en el mismo orden en que declaraste los objetivos. No en el orden en que corriste los análisis, no de lo más impactante a lo menos, no cronológicamente.
Esa correspondencia uno a uno hace dos cosas. Primero, le da al jurado un mapa: puede verificar que respondiste todo lo que prometiste sin buscarlo. Segundo, funciona como control de calidad para vos: si al terminar hay un objetivo sin sección, te falta análisis; si hay una sección que no responde a ningún objetivo, o sobra o tenés que agregar el objetivo que faltaba en el plan.
Antes de las secciones por objetivo va casi siempre un apartado breve de caracterización de la muestra o del corpus: cuántos casos quedaron, cómo se distribuyen en las variables relevantes, cuántos datos faltantes hubo y qué se hizo con ellos. Es el apartado que permite leer todo lo demás, y su omisión es un motivo de devolución clásico.
La anatomía de una sección de resultados
Cada sección se arma con la misma estructura de cuatro movimientos:
- Oración de hallazgo. Abrí enunciando qué encontraste, en una oración. No abras con «se procedió a analizar»: el lector ya sabe que analizaste.
- Remisión a la evidencia. «(véase Tabla 4)» o «como muestra la Figura 2». La tabla es el dato; el texto es la lectura del dato.
- Lo destacado, sin repetir. Dos o tres oraciones señalando lo que el lector debe mirar: el valor mayor, la diferencia relevante, el patrón. Nunca la tabla entera en prosa.
- Cierre neutro y transición. Una oración que cierra y anticipa la siguiente sección, sin interpretar.
El error de la tercera parte es tan frecuente que merece nombre propio: la tabla narrada. Es cuando el texto recita fila por fila lo que ya está en la tabla. Ocupa media página, no agrega nada y le dice al jurado que no supiste jerarquizar. Si tenés una tabla con doce filas, el texto menciona dos o tres: las que importan.
Qué va en tabla, qué en figura y qué en texto

| Formato | Usalo cuando… | Ejemplo |
|---|---|---|
| Texto | Son pocos números y el lector los retiene | Una comparación entre dos grupos |
| Tabla | Los valores exactos importan y hay que comparar en dos dimensiones | Descriptivos por grupo, matriz de correlaciones |
| Figura | Lo relevante es la forma: tendencia, distribución, relación | Evolución en el tiempo, dispersión entre dos variables |
Tres reglas que evitan la mayoría de las devoluciones de formato:
- Nunca dupliques. El mismo dato en tabla y en figura es redundancia y en APA 7 se marca como error. Elegí uno.
- Todo elemento se menciona en el texto. Una tabla que nadie referencia no debería estar en el capítulo; si es material de respaldo, va al anexo.
- Numeración corrida y por tipo. Tabla 1, Tabla 2… y Figura 1, Figura 2… en dos series independientes, en el orden en que aparecen.
En castellano, el separador decimal es la coma: se escribe M = 7,2 y no M = 7.2. Es un detalle que Word cambia solo si el idioma del documento está mal configurado y que se cuela en muchísimas tesinas. El formato completo de tablas y figuras en Word está en tablas y figuras en APA 7 desde Word, y si vas a reproducir un gráfico o un mapa que no es tuyo, los derechos están tratados en imágenes, gráficos y mapas en la tesina.
Si tu tesina es cualitativa
La lógica es la misma, con otros materiales. La sección se organiza por tema en vez de por prueba, y la evidencia son citas de los participantes en lugar de tablas.
- Abrí cada sección enunciando el tema con su definición breve, y decí en cuántas entrevistas apareció usando lenguaje de alcance: la mayoría, varios, un caso. No porcentajes sobre bases chicas.
- Las citas van con identificador (E7, líneas 112–118). Cortas entre comillas dentro del párrafo; de más de cuarenta palabras, en bloque sangrado.
- Dos o tres citas por tema alcanzan. Elegí la más representativa y una que muestre la variación, no las cinco que te gustaron.
- Los casos discrepantes se incluyen. Un tema con su excepción declarada es más creíble que un tema perfecto.
La construcción de esos temas —que es lo que tiene que estar hecho antes de escribir este capítulo— está en análisis temático paso a paso.
Los resultados que no dieron lo esperado
Van igual, con el mismo detalle que los demás. Hay dos razones y las dos son fuertes.
La primera es de integridad: reportar solo lo que confirma tu hipótesis es una forma de sesgo de publicación en miniatura, y si el jurado detecta que un análisis anunciado en la metodología no aparece en resultados, la pregunta es incómoda.
La segunda es que un resultado no significativo es un resultado. Lo que no se puede es interpretarlo como prueba de ausencia: con una muestra chica, no encontrar diferencias significa que tu estudio no tuvo potencia para detectarlas, no que no existan. Se reporta el valor obtenido, el tamaño del efecto y el n, y la lectura correcta se explicita en la discusión y en limitaciones. El criterio completo sobre esto está en qué prueba estadística usar en tu tesina, y cómo se declara el límite correspondiente en limitaciones de la tesina: cómo redactarlas.
Checklist antes de entregar
- ¿Hay una sección por cada objetivo específico, en el mismo orden?
- ¿Hay alguna sección que no responda a ningún objetivo?
- ¿Aparece la caracterización de la muestra o del corpus al inicio?
- ¿Alguna oración contiene «porque», «se debe a» o cita a otro autor? Movela a discusión.
- ¿El texto repite en prosa alguna tabla completa?
- ¿Todas las tablas y figuras están referidas desde el texto y numeradas en orden?
- ¿Los decimales usan coma y los n están informados en cada comparación?
- ¿Están los resultados no significativos o discrepantes?
- ¿Se podría leer el capítulo sin haber leído la discusión y entenderse solo?
Que cada objetivo tenga su sección, y ninguna sobre
El problema real del capítulo de resultados no es la redacción: es la correspondencia. Objetivos que quedaron sin responder, análisis que no le corresponden a ninguna pregunta, secciones que aparecieron por inercia. Tesify te arma la tesina capítulo por capítulo con los objetivos siempre a la vista, así el desajuste se ve mientras escribís y no en la devolución del director.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiene que ocupar el capítulo de resultados?
En una tesina de grado suele ser entre el 20 % y el 30 % del cuerpo del trabajo, pero la extensión depende de cuántos objetivos tengas y de cuánta evidencia requiera cada uno. Un capítulo muy corto en relación con la metodología declarada sugiere que faltó análisis; uno desproporcionadamente largo casi siempre indica que hay tablas narradas o material que debería estar en el anexo. El criterio es que cada objetivo tenga el espacio que necesita, ni más ni menos.
¿Puedo poner resultados y discusión en un mismo capítulo?
Sí, y es la estructura que piden varias cátedras argentinas, sobre todo en ciencias sociales. La condición es que dentro de cada sección se distinga con claridad qué es presentación y qué es interpretación: primero el hallazgo con su evidencia, después el párrafo que lo discute contra la literatura. Lo que no funciona es intercalar las dos cosas oración por oración, porque el lector deja de saber qué es dato y qué es lectura tuya.
¿Cuántas tablas y figuras conviene incluir?
Las necesarias para sostener los hallazgos principales, que en una tesina suelen ser entre cuatro y ocho en total. Todo lo demás —salidas completas del software, tablas de frecuencias de cada variable, matrices extensas— va al anexo y se remite desde el texto. Un capítulo con quince tablas obliga al lector a buscar cuál importa, que es exactamente lo contrario de lo que tiene que hacer el capítulo.
¿Va en presente o en pasado?
Los hallazgos se reportan en pasado, porque describen algo que ocurrió en tu estudio: «el grupo A presentó una media mayor». Las referencias a las tablas y figuras van en presente, porque el elemento está ahí mientras el lector lee: «la Tabla 3 muestra». Esa combinación es la convención estándar y mantenerla consistente es una de las cosas que más rápido se nota en una lectura atenta.
¿Tengo que incluir las salidas del programa estadístico?
No en el cuerpo del capítulo. Las capturas crudas del software no cumplen el formato de tabla académica y suelen incluir información que no corresponde. Lo que se hace es armar tablas propias con los valores relevantes y, si tu cátedra lo pide, adjuntar las salidas completas en el anexo. Sí conviene informar en la metodología qué programa y qué versión usaste, porque distintas versiones pueden diferir en los decimales.
¿Puedo cambiar el orden de los objetivos para que el capítulo quede mejor?
Podés, pero entonces cambialos también en el planteamiento y en la metodología, para que el orden sea el mismo en todo el trabajo. Lo que no conviene es que los objetivos aparezcan en un orden en el capítulo 1 y en otro en el capítulo de resultados: es una incoherencia que el jurado detecta enseguida y que sugiere que las secciones se escribieron aisladas. Si vas a reordenar, hacelo de punta a punta.
