Aprobaste la tesina y tu director/a te dice, con toda naturalidad, «esto da para un paper». Alegría, y a los diez segundos una pregunta incómoda que casi nadie hace en voz alta: ¿quién firma, y en qué orden?
Es una conversación que se evita porque parece desagradecida. Y evitarla es exactamente lo que produce los conflictos: hay reglas internacionales bastante claras sobre quién es autor de un trabajo académico, y la mayoría de los estudiantes de grado nunca las vio.

Los cuatro criterios del ICMJE

El International Committee of Medical Journal Editors publica un conjunto de recomendaciones que, aunque nacieron en el ámbito biomédico, adoptaron miles de revistas de todas las disciplinas. Su definición de autoría (consultada el 18 de agosto de 2026) se apoya en cuatro criterios:
- Contribuciones sustanciales a la concepción o el diseño del trabajo, o a la adquisición, el análisis o la interpretación de los datos; y
- Redactar el trabajo o revisarlo críticamente en lo relativo a su contenido intelectual importante; y
- Aprobar la versión final que se va a publicar; y
- Aceptar ser responsable de todos los aspectos del trabajo, garantizando que cualquier cuestión sobre su exactitud o su integridad sea investigada y resuelta.
Las dos consecuencias que casi nadie conoce están en la letra chica. La primera: todas las personas designadas como autoras deben cumplir los cuatro criterios, y todas las que los cumplen deben figurar como autoras. No es un menú. La segunda, todavía más útil para un estudiante de grado: el ICMJE enumera actividades que por sí solas no habilitan la autoría, y entre ellas están la obtención de financiamiento, la supervisión general de un grupo de investigación o el apoyo administrativo, y la asistencia en la escritura, la edición técnica, la corrección de idioma y la corrección de pruebas. Esas contribuciones se reconocen en los agradecimientos, con la descripción de qué hizo cada quien.
¿Tu director/a es coautor/a?
Con los criterios sobre la mesa, la respuesta deja de ser política y pasa a ser fáctica. Aplicá los cuatro puntos al trabajo real que hizo esa persona:
- Casi seguro que sí si discutió y ayudó a definir el diseño, propuso o descartó el enfoque metodológico, leyó los borradores y devolvió correcciones sustantivas, y se hace cargo del resultado. Es lo que hace una buena dirección de tesina y cumple los cuatro criterios sin esfuerzo.
- Probablemente no si su intervención se limitó a firmar el formulario de dirección, a decirte «va bien, seguí» dos veces por semestre y a corregir la ortografía. Eso encaja exactamente en lo que el ICMJE describe como supervisión general y asistencia de edición: corresponde agradecimiento, no autoría.
Un matiz importante y honesto: en muchísimas disciplinas y en muchísimos grupos argentinos existe la costumbre de que la persona que dirige firme siempre. Esa costumbre no está escrita en ningún reglamento y no coincide con el criterio internacional, pero es real y vos vas a seguir trabajando en ese ámbito. Conocer la regla no te obliga a librar una batalla: te da lenguaje para negociar y para entender qué se está decidiendo.
El orden de firma y qué significa cada posición

No hay una norma internacional sobre el orden: es una convención disciplinar. Las tres que vas a encontrar:
- Por contribución decreciente, con la última posición reservada. Es lo habitual en ciencias de la salud, biología y buena parte de las ciencias sociales empíricas. Quien más trabajó firma primero; la última posición es del autor sénior, que suele ser quien dirigió. Si el artículo sale de tu tesina, la primera posición te corresponde a vos.
- Alfabético. Vigente en matemática, economía y algunas áreas de filosofía. Se usa justamente para no jerarquizar, y en esas disciplinas nadie lee el orden como una escala de mérito.
- Autor de correspondencia. Es un rol, no una posición: quien se hace cargo del trámite con la revista y de responder consultas después. Puede ser cualquiera de los dos y no dice nada sobre cuánto trabajó.
Antes de discutir, averiguá qué convención usa tu campo: abrí cinco artículos recientes de la revista a la que apuntás y mirá cómo firman. Muchas revistas argentinas indexadas en el Núcleo Básico publican además una sección de contribuciones de autoría, así que ahí también vas a ver el criterio explicitado. Para saber si la revista donde pensás publicar es confiable, revisá cómo verificar una revista antes de publicar en ella.
CRediT: la herramienta que evita la discusión
CRediT (Contributor Roles Taxonomy) es una taxonomía comunitaria de catorce roles de contribución, aprobada en 2022 como norma ANSI/NISO y licenciada como CC-BY 4.0. Los catorce roles son: conceptualización, curación de datos, análisis formal, adquisición de financiamiento, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, software, supervisión, validación, visualización, redacción del borrador original y redacción de revisión y edición.
Su utilidad práctica es enorme y no depende de que la revista la exija: convierte una discusión sobre jerarquía en una lista de tareas. En vez de preguntar «¿quién es primer autor?», se completa una tabla de catorce filas con quién hizo cada cosa, y el orden suele caer solo. Fijate además que «supervisión» es uno de los catorce roles y es distinto de «redacción del borrador original»: nombrar esa diferencia es justamente lo que destraba la conversación.
Muchas revistas la piden hoy en el momento del envío, así que además de servirte para ordenar la charla, es probable que tengas que completarla igual.
Las tres malas prácticas con nombre propio
- Autoría honoraria o de cortesía. Incluir a alguien que no cumple los criterios: la jefa de cátedra, quien te consiguió el acceso al campo, el titular del proyecto. Es la más frecuente en trabajos derivados de tesinas.
- Autoría fantasma. Omitir a quien sí cumple los criterios. Le pasa sobre todo a quien hizo el trabajo de campo o el análisis de datos y no participó de la escritura final.
- Autoría por intercambio. «Poneme a mí en el tuyo y yo te pongo en el mío.» Es una falta de integridad y en varios países ya se sanciona.
Un cuarto caso, nuevo y con respuesta ya establecida: una inteligencia artificial no puede figurar como autora. El ICMJE lo dice de forma explícita —los chatbots no pueden hacerse responsables de la exactitud, la integridad y la originalidad del trabajo, y esa responsabilidad es un requisito de la autoría— y agrega que el uso de estas tecnologías debe declararse: si se usó como asistencia de escritura, en los agradecimientos; si se usó para recolectar o analizar datos o para generar figuras, en la metodología. El encuadre general para tu trabajo académico está en uso ético de la IA en la tesis.
De la tesina al artículo: qué cambia
Publicar lo que ya defendiste tiene además dos particularidades que conviene tener claras.
No es autoplagio, pero hay que declararlo. Un artículo derivado de una tesis depositada es una práctica normal y aceptada. Lo que corresponde es informarlo en el envío y citar la tesis original en las referencias, con el formato que se detalla en cómo citar una tesis o una tesina en APA 7. Ocultarlo sí es un problema.
El depósito previo no te bloquea. Que tu tesina esté en el repositorio institucional en acceso abierto no suele impedir la publicación posterior; muchas revistas lo consideran equivalente a un preprint. Verificá la política de la revista antes de enviar, y mirá también qué licencia elegiste al depositar, algo que se explica en el depósito de la tesina en el repositorio.
Y una diferencia de fondo: un artículo no es una tesina recortada. Cambia el destinatario, se reduce drásticamente el marco teórico y se conserva casi todo el aparato metodológico. La síntesis que armaste con la matriz de literatura es lo que te permite comprimir cuarenta páginas de marco en cuatro sin perder el argumento.
Cómo se plantea la conversación
Se plantea temprano, por escrito y en términos de tareas. Un correo que funciona:
«Hola. Estuve pensando en lo que hablamos sobre publicar un artículo a partir de la tesina y me gustaría dejar acordado el esquema de trabajo antes de empezar. Mi idea es escribir yo el borrador completo y encargarme del envío, y que vos revises el diseño y el manuscrito, como venimos haciendo. Con ese reparto, propongo firmar en ese orden. Si te parece, cuando tengamos el borrador completamos juntos la tabla de contribuciones que pide la revista. ¿Lo vemos en la próxima reunión?»
Tres cosas hacen que ese mensaje funcione: propone un reparto concreto en vez de preguntar en abstracto, se apoya en un instrumento externo —la tabla de la revista— en lugar de en una opinión, y llega antes de que haya trabajo hecho que reclamar.
Primero terminar, después publicar
Todo esto empieza cuando la tesina está aprobada. Si todavía la estás escribiendo, Tesify te arma el trabajo capítulo por capítulo y te ayuda a ordenar las referencias en APA 7 sin reemplazar tu criterio, que es lo que va a hacer que después tengas algo publicable.
Preguntas frecuentes
¿Mi director/a tiene derecho a firmar el artículo que sale de mi tesina?
Depende de lo que haya hecho, no del cargo. Según el criterio del ICMJE hacen falta cuatro condiciones simultáneas: contribución sustancial al diseño o al análisis, redacción o revisión crítica del contenido, aprobación de la versión final y aceptación de responsabilidad por el trabajo. El propio ICMJE aclara que la supervisión general de un grupo, por sí sola, no habilita la autoría. Una dirección de tesina activa suele cumplir los cuatro criterios; una dirección meramente formal, no.
¿Quién va primero en la lista de autores?
En la mayoría de las disciplinas empíricas, quien más contribuyó, y la última posición se reserva para el autor sénior que dirigió el trabajo. Si el artículo deriva de tu tesina, la primera posición te corresponde a vos. En matemática, economía y algunas áreas de filosofía el orden es alfabético y no expresa jerarquía. Averiguá la convención de tu campo mirando cinco artículos recientes de la revista a la que apuntás antes de proponer nada.
¿Publicar un artículo derivado de mi tesina depositada es autoplagio?
No, siempre que lo declares. Convertir una tesis en artículo es una práctica normal y esperable; lo que corresponde es informarlo en la carta de envío y citar la tesis original en las referencias. Muchas revistas tratan el depósito institucional previo del modo en que tratan un preprint, así que tampoco suele bloquear la publicación. El problema aparece únicamente cuando se presenta el texto como enteramente inédito ocultando que ya existe una versión pública.
Hice la tesina con otra persona. ¿Cómo firmamos?
Si las dos cumplen los cuatro criterios, las dos son autoras, y el orden se decide por la magnitud de la contribución. Completar la tabla CRediT antes de escribir resuelve casi todos los desacuerdos, porque transforma la discusión en un reparto de catorce tareas concretas. Si la contribución fue realmente pareja, muchas revistas permiten declarar coprimera autoría con una nota al pie del tipo «ambas personas contribuyeron por igual a este trabajo».
¿Puedo poner a ChatGPT como coautor si me ayudó a escribir?
No. El ICMJE es explícito: los chatbots no pueden ser autores porque no pueden hacerse responsables de la exactitud, la integridad y la originalidad del trabajo, y esa responsabilidad es uno de los requisitos de la autoría. Lo que sí corresponde es declarar el uso: en los agradecimientos si fue asistencia de escritura, y en la metodología si se usó para recolectar o analizar datos o para generar figuras. La responsabilidad por todo el material enviado sigue siendo humana.
