El método en una tesina de Historia 2026: crítica de fuentes, corpus documental y cómo justificar tu archivo

El método en una tesina de Historia 2026: crítica de fuentes, corpus documental y cómo justificar tu archivo

Tu director/a te pidió el capítulo metodológico y abriste cualquier manual de metodología: población, muestra, variables, instrumento, análisis estadístico. Nada de eso aplica a lo que estás haciendo. No tenés muestra: tenés un corpus. No tenés instrumento: tenés crítica de fuentes. Y no vas a operacionalizar variables porque tu objeto no es medible, es interpretable.

El problema es real y tiene una consecuencia práctica: muchas tesinas de Historia terminan con un capítulo metodológico de dos párrafos que dice «se trabajó con fuentes primarias del Archivo General de la Nación», o directamente sin capítulo metodológico. Ambas cosas se pagan en la defensa, porque el jurado va a preguntar exactamente lo que no escribiste: por qué esas fuentes y no otras.

Los tres momentos del método histórico

La tradición disciplinar nombra tres operaciones, y tu capítulo se ordena bien si las sigue:

  1. Heurística: la búsqueda y constitución del corpus. Qué fuentes existen, cuáles pudiste ver, cuáles quedaron afuera y por qué.
  2. Crítica: el examen de cada fuente. Quién la produjo, en qué condiciones, con qué intención, y qué se le puede pedir y qué no.
  3. Hermenéutica: la interpretación y la construcción del relato explicativo a partir de las fuentes criticadas.

Ese es tu esqueleto. No hace falta usar esos nombres si tu cátedra prefiere otros, pero las tres operaciones tienen que estar explicitadas.

Primero: el recorte, que es una decisión metodológica

En Historia el recorte es el método. Un tema de tesina se vuelve investigable cuando se delimita en tres ejes simultáneos:

  • Temporal: con fechas de apertura y cierre justificadas por acontecimientos, no redondeadas por comodidad. «1930-1943» dice algo; «la década del treinta» no dice nada hasta que explicás qué marca el inicio y qué el final.
  • Espacial: una localidad, una provincia, una región, un circuito. «Argentina» rara vez es un recorte viable para una tesina de grado.
  • Temático o de actor: un gremio, una empresa, una publicación, una institución, un grupo social específico.

La justificación de los tres cortes va en el capítulo metodológico y es lo primero que se lee. La prueba de que el recorte está bien hecho es simple: tenés que poder nombrar el conjunto de fuentes que lo cubre razonablemente. Si no podés, el recorte es demasiado ancho.

Construir el corpus: heurística

Qué tipos de fuentes vas a manejar

Conviene clasificarlas en el capítulo por tipo, porque cada tipo se critica distinto:

  • Documentación institucional y administrativa: expedientes, correspondencia oficial, memorias, actas, informes, legislación y debates parlamentarios.
  • Prensa periódica: diarios y revistas. Es la fuente más usada en tesinas de grado argentinas porque es accesible y está crecientemente digitalizada.
  • Fuentes seriales cuantificables: censos, estadísticas, registros parroquiales, padrones, libros de comercio. Permiten construir series y tablas.
  • Fuentes personales: cartas, diarios íntimos, memorias, autobiografías.
  • Fuentes orales: entrevistas que producís vos o testimonios ya archivados.
  • Fuentes visuales y materiales: fotografías, afiches, planos, cartografía, objetos.

Dónde están, en Argentina

Para una tesina de grado, lo realista es combinar dos o tres repositorios. Los que más aparecen:

  • Archivo General de la Nación: fondos de gobierno nacional, documentación colonial, archivos intermedios, fototeca. Consultá el cuadro de clasificación de fondos antes de ir, no cuando llegues.
  • Archivos históricos provinciales (como el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires) y archivos municipales, muchas veces subutilizados y con material inédito.
  • Biblioteca Nacional Mariano Moreno: hemeroteca extensa y colecciones digitalizadas de acceso abierto.
  • CeDInCI: imprescindible para prensa de izquierdas, publicaciones políticas y culturales del siglo XX.
  • Archivos de derechos humanos y de memoria, para historia reciente.
  • Archivos de empresa, sindicales, parroquiales y de instituciones civiles, que suelen estar sin catalogar y por eso mismo ofrecen temas nuevos.

Una advertencia práctica que ahorra meses: escribí al archivo antes de viajar. Preguntá si el fondo que te interesa está consultable, si hay restricciones de acceso, si permiten fotografiar y con qué condiciones, y qué documentación necesitás para acreditarte como investigador. Es muy común que un fondo esté en proceso de catalogación y cerrado a consulta durante meses.

Para la bibliografía secundaria y el estado de la cuestión, las bases y el método de búsqueda sistemática funcionan igual que en cualquier disciplina: la mecánica de cadenas booleanas y bases argentinas está en la guía de búsqueda bibliográfica para tu tesina, y el paso de las lecturas a un texto que discute posiciones, en la matriz de literatura.

Declarar lo que no pudiste ver

Este es el gesto que distingue una tesina profesional de una amateur. Todo corpus tiene huecos: fondos perdidos en un incendio, series incompletas, archivos privados que no te dieron acceso, documentación que existe en otra provincia y no tuviste presupuesto para viajar.

Escribilo. «El fondo X se consultó parcialmente porque las cajas correspondientes a los años 1936-1938 no se encuentran disponibles por tareas de conservación» es una oración que te protege y muestra que sabés lo que estás haciendo. Callarlo es lo que te expone: si un miembro del jurado conoce ese archivo, la pregunta va a llegar igual.

La crítica de fuentes, que es tu «instrumento»

Acá está el equivalente histórico de la validación de un instrumento, y es lo que hay que desarrollar con detalle.

Crítica externa

Sobre el documento como objeto: ¿es auténtico? ¿es original, copia o transcripción? ¿está fechado, y la fecha es confiable? ¿está completo? ¿quién lo produjo materialmente y quién lo conservó? La cadena de custodia importa: un documento llega hasta vos porque alguien decidió guardarlo, y esa decisión ya es un dato.

Crítica interna

Sobre el contenido, y es la que más peso tiene en el análisis:

  • Autoría y posición: quién escribe, desde qué lugar institucional, con qué intereses.
  • Destinatario: a quién le habla. Un informe dirigido a un superior jerárquico dice cosas distintas que una carta privada sobre el mismo hecho.
  • Intención: para qué se produjo. Justificar, denunciar, registrar, persuadir, cumplir un trámite.
  • Silencios: qué no dice, y si ese silencio es significativo o simplemente refleja lo que el género documental no registra.
  • Vocabulario de época: qué significaban entonces las palabras que usa. Leer un término del siglo XIX con su sentido actual es el anacronismo más común y el más fácil de detectar.

La regla operativa: una fuente no prueba lo que dice; prueba que alguien dijo eso, en ese momento, en esa situación. Un expediente policial no prueba que el hecho ocurrió como está narrado; prueba cómo la policía construyó ese relato. Distinguir ambas cosas en la escritura es la mitad del oficio, y el otro lado de la moneda es el mismo problema que en cualquier disciplina se trabaja como sesgo que hay que identificar y declarar.

Triangulación documental

Cuando un hecho es central para tu argumento, buscá corroborarlo en al menos dos tipos de fuentes de origen distinto. Prensa más documentación oficial. Testimonio oral más registro escrito. Si las fuentes se contradicen, la contradicción no es un problema: casi siempre es el hallazgo más interesante de la tesina y merece su propio apartado.

Cómo se organiza el trabajo con el corpus

Antes de entrar al archivo, armá una ficha de fuente estandarizada y usala para todo lo que consultes. Debería contener, como mínimo: repositorio, fondo, sección, serie, unidad de conservación (caja, legajo, libro), folio, fecha, tipo documental, autor, destinatario, síntesis del contenido, cita textual relevante y una anotación crítica tuya.

Que esa ficha tenga una signatura completa desde el primer día es innegociable. Nada duele más que llegar a la corrección final, necesitar el folio exacto de una cita y descubrir que solo anotaste «AGN, caja azul». Volver al archivo por un folio es una semana perdida.

Si fotografiás documentos, nombrá los archivos con la signatura y no con el número de cámara, y guardá la correspondencia entre foto y ficha. Sobre el uso de imágenes de archivo en la tesina impresa hay además una cuestión de derechos y de autorización del repositorio que conviene resolver antes de maquetar: está desarrollada en la guía sobre imágenes, gráficos y mapas en la tesina.

Cómo citar documentos de archivo

Las tesinas de Historia argentinas se dividen: muchas cátedras siguen el sistema de notas al pie (estilo Chicago, notas-bibliografía), otras exigen APA 7. Confirmá con tu director/a antes de formatear doscientas notas.

Sea cual sea el sistema, una referencia archivística completa lleva la misma información y en el mismo orden de lo general a lo particular: repositorio, fondo, sección, serie, unidad de conservación, documento, fecha, folio. La primera vez se escribe completa, incluidas las siglas entre paréntesis; después se abrevia. Y armá una lista de abreviaturas al principio del trabajo: es lo que espera cualquier jurado de Historia.

Dos casos que se resuelven distinto y donde se cometen errores: cuando citás un documento que leíste reproducido en un libro de otro autor, corresponde el formato de fuente secundaria o «citado en», no la cita directa del original que no viste; y si producís entrevistas de historia oral, tienen su propio tratamiento, explicado en cómo citar entrevistas y comunicaciones personales. En historia oral, además, la entrevista archivada con autorización del entrevistado sí es una fuente recuperable y se cita como tal, a diferencia de una comunicación personal común.

Tres errores que se detectan en la defensa

  1. Anacronismo conceptual. Aplicar categorías actuales a actores que no las tenían disponibles. Se evita historizando el propio concepto en el marco teórico.
  2. Teleología. Narrar el pasado como si hubiera estado dirigiéndose inevitablemente hacia lo que sabemos que pasó después. Los actores no sabían cómo terminaba.
  3. Confundir el estado de la cuestión con un listado. El estado de la cuestión historiográfico se organiza por debates y posiciones, no por orden cronológico de publicación. El procedimiento está en cómo hacer el estado del arte paso a paso: identificás las corrientes que discutieron tu problema, mostrás en qué difieren y decís en cuál te ubicás vos.

El capítulo, en concreto

Entre 6 y 12 páginas, con esta secuencia: recorte y su justificación; tipo de abordaje y perspectiva historiográfica en la que te inscribís; descripción del corpus por tipo de fuente, con repositorios y volumen aproximado; criterios de selección dentro de cada fondo; procedimiento de crítica; límites del corpus y lo que no pudiste consultar; y sistema de citación y abreviaturas.

Escrito así, ese capítulo responde por anticipado casi todas las preguntas metodológicas que puede hacer un jurado, y te deja libre para discutir la interpretación, que es donde la conversación se pone interesante.

Si ya tenés las fichas, las fotos del archivo y las notas, y lo que falta es convertir eso en capítulos escritos: con Tesify podés estructurar tu tesina de Historia y avanzar capítulo por capítulo, con las referencias ordenadas desde el primer día. La lectura crítica de tus fuentes y la interpretación son tuyas y no se delegan; lo que se destraba es el pasaje de la ficha al texto. Se empieza con el plan gratuito.

Preguntas frecuentes

¿Una tesina de Historia necesita capítulo metodológico?

Sí, aunque en algunas tradiciones se integre dentro de la introducción en lugar de ser un capítulo aparte. Lo que no puede faltar es la explicitación del corpus, de los criterios con que lo construiste y de cómo lo criticás. Un trabajo que no dice de dónde salieron sus fuentes ni por qué esas, no es evaluable como investigación histórica.

¿Puedo hacer la tesina solo con fuentes digitalizadas?

Sí, y cada vez más tesinas se hacen así, sobre todo con prensa. La condición es que lo declares y que discutas qué implica: lo digitalizado es una selección hecha por alguien con criterios propios, y trabajar solo con eso introduce un sesgo de disponibilidad que hay que analizar, no ocultar. Bien argumentado, ese párrafo suma en lugar de restar.

¿Cuántas fuentes primarias necesito para una tesina de grado?

No hay un número: hay suficiencia respecto del recorte. Una tesina sobre la cobertura de un conflicto en dos diarios durante seis meses puede ser sólida con un corpus acotado y bien trabajado, mientras que un recorte de treinta años exige mucho más. El criterio es que el corpus cubra razonablemente el período y los actores que enunciaste, y que puedas justificar por qué alcanza.

¿Qué hago si el archivo que necesito está cerrado o no me dan acceso?

Documentá el pedido y la respuesta: la gestión formal escrita es evidencia de que hiciste lo que correspondía. Después, reformulá. A veces el mismo fenómeno se puede abordar desde otro fondo, desde la prensa o desde documentación de una institución vinculada. Cambiar de corpus por imposibilidad de acceso es una decisión metodológica legítima si está fundamentada.

¿Puedo usar entrevistas en una tesina de Historia?

Sí, si trabajás historia reciente y hay testigos vivos. Pero la historia oral tiene método propio: la entrevista no se trata como un dato transparente sobre el pasado, sino como una construcción de memoria hecha en el presente, atravesada por todo lo que ocurrió después. Necesitás además consentimiento informado y acuerdo explícito sobre el archivado y el uso del testimonio.